¡Caridad y justicia!

El XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario está dedicado a la Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco como una invitación a toda la Iglesia para volcar su mirada hacia los más necesitados.

En esta jornada, recordamos que los pobres no son una categoría social o una realidad lejana, sino hermanos nuestros que sufren la exclusión y la marginación. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de Cristo, está llamada a acercarse a ellos con un amor concreto y un compromiso real.

En su mensaje para la Jornada Mundial de los Pobres de este año, el Papa Francisco nos recuerda que ” los pobres tienen todavía mucho que enseñar porque, en una cultura que ha puesto la riqueza en primer lugar y que con frecuencia sacrifica la dignidad de las personas sobre el altar de los bienes materiales, ellos reman contracorriente, poniendo de manifiesto que lo esencial en la vida es otra cosa”.

El Evangelio nos exhorta a ser conscientes de la presencia de Cristo en los pobres. Jesús mismo nos enseña: “porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron” (Mateo 25,35).

El amor al prójimo es el criterio fundamental para discernir si verdaderamente estamos siguiendo a Cristo. La Jornada Mundial de los Pobres es, por tanto, una oportunidad para examinar cómo estamos respondiendo a esta llamada del Señor.

Todas las personas, pero especialmente los católicos, somos invitados a no quedarnos en las palabras, sino a pasar a la acción. Es fácil conmovernos al ver el sufrimiento de los demás, pero es más difícil comprometernos de manera concreta. San Juan nos exhorta: “Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad” (1 Juan 3,18).

La Jornada Mundial de los Pobres es también una oportunidad para que la Iglesia, en todas sus expresiones, sea un signo visible de la misericordia de Dios en el mundo. No basta con predicar el Evangelio, debemos vivirlo de manera tangible, siendo testigos del amor y de la compasión de Dios que se hacen presentes en nuestras acciones de justicia y caridad.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, la pobreza pasó del 21,8% al 18% en un año. Hay cerca de 63 mil hogares menos en pobreza. Lamentablemente sigue habiendo más de un millón de personas en condición de pobreza y pobreza extrema. Hay que tomar acciones concretas que permitan el desarrollo integral de todos.

Al estar cercana la Jornada Mundial de los Pobres, que se celebra el domingo 17 de noviembre de este año, pensemos en distintas obras de misericordia, para encontrarnos con Cristo en el rostro de los pobres, los marginados y los que sufren.

Que esta jornada nos inspire a ser una Iglesia más comprometida con los que más necesitan, y a reconocer que el cuidado de los pobres es ciertamente una urgencia de caridad, pero también de justicia que clama al cielo nuestra solidaridad efectiva y concreta.

Fermento 345. Martes 5 de noviembre, 2024

ÚLTIMAS NOTICIAS