Comunicar en una nueva era

El próximo 12 de mayo celebra la Iglesia Católica la 58 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en el marco de la Solemnidad de la Ascensión del Señor. Es una oportunidad para reflexionar sobre la forma en que buscamos comunicarnos con nuestros hermanos.

Vivimos una nueva era cuando se han tecnificado los procesos comunicacionales, cuando se nos permite entablar de manera remota o virtual una serie de comunicaciones y cuando sabemos también que se exige un mayor discernimiento de nuestra parte ante las amenazas que el contexto actual supone.

“La representación de la realidad en macrodatos, por muy funcional que sea para la gestión de las máquinas, implica de hecho una pérdida sustancial de la verdad de las cosas, que dificulta la comunicación interpersonal y amenaza con dañar nuestra propia humanidad. La información no puede separarse de la relación existencial: implica el cuerpo, el estar en la realidad; exige poner en relación no sólo datos, sino también las experiencias; exige el rostro, la mirada y la compasión más que el intercambio”, nos advierte el Papa Francisco con motivo de esta Jornada.

Con la inteligencia artificial presente, decía en mi IX Carta Pastoral “En tu nombre echaré las redes”, que “el gran desafío que supone todo avance tecnológico es si realmente estamos decididos a poner a la persona humana en el centro de su desarrollo, y utilizar cualquiera de estos instrumentos desde una visión ética que busque el bien de la persona y de la sociedad”.

Estamos llamados a comunicar el bien, tenemos el desafío de buscar una comunicación que integre a la humanidad. Los creyentes especialmente tenemos la misión de llevar y anunciar la Buena Noticia como nos encomendó el Señor Jesucristo (San Marcos 16, 15).

Precisamente, en el año 2011, el Papa Benedicto XVI, con motivo de esta celebración decía: “La Verdad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales”.

Comunicar en una nueva era sigue teniendo en el fondo la misión cristiana de comunicar la verdad, de comunicar la bondad y de comunicar la belleza, como tanto nos ha repetido el Papa Francisco. No es diferente a seguir comunicando lo que hace más de 2.000 años nos pidió el Señor.

Estamos llamados a comunicar a Cristo. Usemos los medios disponibles que fruto del ingenio humano han surgido, pero usémoslos para hacer el bien; seamos buenos samaritanos también con las personas que no tienen facilidad o no conocen de la mejor forma las nuevas tecnologías, internet, las redes sociales, etc.

No dejemos que los recursos que están a disposición de la persona humana sean utilizados para el mal. No callemos cuando vemos acciones que perjudican a la sociedad. Comuniquemos para el bien y no seamos víctimas de la desinformación.

Pidamos al Señor que nos ilumine y que nos ayude a discernir para que podamos comunicar en una nueva era con honestidad y transparencia, llevando el Evangelio y manifestando la mejor noticia que se ha dado la humanidad como lo es la esperanza de una vida nueva y eterna.

Fermento 319. Martes 7 de mayo, 2024