Este domingo 29 de diciembre, Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada dio apertura, en nuestra Iglesia Particular, al Año Jubilar Ordinario 2025, dedicado a la esperanza. Será un año de gracia para también obtener la Indulgencia Plenaria.
Precisamente, ante dudas surgidas fuera y dentro de nuestra Iglesia Particular, informamos acerca de los lugares sagrados en los cuales los peregrinos pueden disfrutar de la gracia de la Indulgencia Plenaria, durante el Jubileo 2025:
Tal como lo señala la Penitenciaria Apostólica en el documento del Dicasterio para la Evangelización “Jubileo 2025: Textos Litúrgicos, Normas sobre la Concesión de la Indulgencia Jubilar”, en la pag 81, los fieles pueden obtener la Indulgencia: “en otras circunscripciones eclesiásticas: en la iglesia catedral u otras iglesias y lugares sagrados designados por el Ordinario del lugar. Los Obispos tendrán en cuenta las necesidades de los fieles, así como la oportunidad misma para mantener intacto el significado de la peregrinación con toda su fuerza simbólica, capaz de manifestar la necesidad apremiante de conversión y de reconciliación”.
Es decir, el obispo propio de cada diócesis tiene las facultades para designar esos lugares a los cuales peregrinar y obtener la Indulgencia Plenaria.
Por tanto, en la Diócesis de Ciudad Quesada, definimos e informamos de los lugares autorizados en los cuales los peregrinos pueden obtener la gracia de la Indulgencia Plenaria, durante el Jubileo 2025:
1. Parroquia San Carlos Borromeo, Catedral.
2. Parroquia San Antonio de Padua, Pital.
3. Parroquia Santa Rosa de Lima, Pocosol.
4. Santuario Diocesano Nuestra Señora de Los Ángeles, La Fortuna.
Cita el mismo documento del Dicasterio para la Evangelización que al peregrinar a estos lugares, los fieles pueden obtener la Indulgencia:
“Participando devotamente en la Santa Misa (siempre que lo permitan las normas litúrgicas se podrá utilizar especialmente la Misa propia por el Jubileo o bien, la Misa votiva: para la reconciliación, por el perdón de los pecados, para pedir la caridad y para fomentar la concordia); en una Misa ritual para conferir los sacramentos de iniciación cristiana o la Unción de los enfermos; en la celebración de la Palabra de Dios; en la Liturgia de las Horas (oficio de lecturas, laudes, vísperas); en el Via Crucis; en el Rosario mariano; en el himno del Akathistos; en una celebración penitencial, que concluya con las confesión individual de los penitentes, como está establecido en el rito de la Penitencia (forma II)”.
