Juventud para creer

¡No renunciemos a la juventud! Al llegar el mes de julio, la Iglesia dedica un espacio para la reflexión por los jóvenes; se buscan espacios para su promoción, para celebrar con ellos alrededor del Señor Jesús. Es un buen momento para crear conciencia y dar un apoyo decidido a la juventud.

Lejos de toda indiferencia y falta de sensibilidad, busquemos espacios para trabajar efectivamente por nuestros jóvenes; para conocerlos, escucharlos, acompañarlos, traerlos al seno de la Iglesia como madre y maestra, para darles el tesoro del Evangelio y la perla de la formación cristiana que necesitan, para orientarlos vocacionalmente a fin de que disciernan y asuman un proyecto de vida a la luz de la voluntad de Dios.

No debemos solo pensar en los jóvenes como el futuro de la sociedad y de la Iglesia; ellos son ahora mismo el presente y la esperanza de las mismas. La juventud puede y debe revitalizarnos a todos. En los jóvenes está puesta también la mirada de Jesucristo.

Recientemente, se anunció la aprobación de un milagro atribuido a la intercesión del Beato Carlo Acutis, un adolescente de 15 años de edad y que fue un testimonio vivo del amor a Dios.

Conocido como el “influencer de Dios” el joven se dedicó también a propagar el Evangelio en la era digital, siendo considerado el primer santo de esta era o también el primer santo “millennial”.

No hay edad para ser santos. No hay edad para tener un profundo amor a la Eucaristía como lo tenía este joven. Incluso se le conoce popularmente como “ciberapóstol de la Eucaristía”. Ojalá tengamos el mismo aprecio y fervor que debemos tener por lo más sagrado que tenemos los católicos.

“Cuanto más recibamos la Eucaristía, más nos haremos semejantes a Jesús, de modo que en la tierra tendremos un anticipo del Cielo”, decía quien será llevado pronto a los altares.

Por gracia de Dios, el milagro por el cual Acutis será canonizado, consistió en la recuperación de una estudiante universitaria costarricense que sufrió un traumatismo craneoencefálico grave tras caerse de su bicicleta en Florencia, Italia.

Según se tiene información, la joven necesitaba una cirugía cerebral mayor y los médicos advirtieron que las probabilidades de supervivencia eran bajas. La madre de la joven viajó a Asís para rezar por su hija ante la tumba de Carlo en el santuario del Despojo y pedir su intervención. La muchacha empezó rápidamente a mostrar signos de mejoría en su respiración, movilidad y habla, según informó el Vaticano. Algunos días después de que la madre de esta joven fuera a la tumba de Carlo, una tomografía mostró que la hemorragia cerebral había desaparecido y más tarde fue trasladada a un centro de rehabilitación.

Pongamos nuestra fe en Dios, alegrémonos con la Iglesia de estos acontecimientos que involucran santidad y juventud. Seamos fieles al Evangelio, seamos amantes fervorosos de la Eucaristía para que podamos como este joven alcanzar la vida eterna. Creamos en los jóvenes, y pongámoslos en manos de Dios para que puedan tener una vida destinada a seguir a Jesús, camino, verdad y vida.

Fermento 328. Martes 9 de julio, 2024