Mensaje para el Acto Cívico del 14 de setiembre de 2024.
Parque de Ciudad Quesada, 5:30 p.m.
Cada año celebramos nuestra independencia, hito que marca nuestra historia en el camino que se ha recorrido en procura de paz y progreso. Sin embargo, hoy más que nunca, la conmemoración de nuestra independencia debe llevarnos a reflexionar sobre el tipo de país que queremos y las oportunidades que estamos creando para las generaciones actuales.
La independencia debe ser un compromiso renovado con el presente y el futuro de Costa Rica. ¿Qué tipo de nación estamos construyendo para nuestros jóvenes? ¿Qué valores estamos transmitiendo? Como pueblo sancarleño, debemos respondernos y actuar en consecuencia.
Uno de los pilares fundamentales para garantizar un futuro mejor es la educación. Costa Rica ha sido reconocida históricamente por su enfoque en la educación pública, un derecho inalienable que ha permitido a muchas generaciones superarse y contribuir al progreso nacional. Sin embargo, es evidente que debemos hacer más. Hay un rezago preocupante que debemos superar.
Invertir en educación no es solo una estrategia de desarrollo, es una responsabilidad moral y social. Necesitamos enfocar nuestros esfuerzos en otorgar becas y oportunidades reales a aquellos que realmente lo necesitan, jóvenes cuyas capacidades y aspiraciones no deben verse limitadas por su situación económica. Los recursos en educación deben ser utilizados para abrir oportunidades a quienes más lo necesitan. En este cantón, y en toda la Región Huetar Norte, debemos hacer urgentemente los mayores y mejores esfuerzos a fin de lograr estos objetivos.
En este contexto de celebración, tampoco podemos olvidar los valores que han caracterizado a Costa Rica a lo largo de su historia. La paz, la solidaridad, el respeto y la fe han sido los cimientos sobre los que se ha construido nuestra sociedad. Estos valores deben seguir siendo el norte que guíe nuestras decisiones y políticas públicas. La educación en valores es tan crucial como la formación académica; solo así podremos formar ciudadanos íntegros, comprometidos con su país y con su comunidad.
Este año, además de celebrar nuestra independencia, conmemoramos un hecho de gran trascendencia: el bicentenario del patronazgo de Nuestra Señora de los Ángeles. Precisamente en setiembre de 1824, la Virgen fue declarada Patrona de Costa Rica, un acontecimiento que reafirmó las bases de una nación creyente y devota. La fe, que ha sido una guía espiritual para muchas generaciones, sigue siendo un pilar que nos impulsa a buscar lo mejor para nuestro país y para nuestros ciudadanos. Y lo es especialmente para el pueblo sancarleño.
La celebración de nuestra independencia y del Patronazgo de la Virgen de los Ángeles no debe ser un simple acto ceremonial. Este momento de la historia es una oportunidad para renovar nuestro compromiso con el país que queremos construir: una Costa Rica donde todos tengan las mismas oportunidades de crecimiento, donde la educación sea el motor que impulse a las nuevas generaciones hacia un futuro brillante y donde nuestros valores sigan orientando a nuestra sociedad.
¡Que Dios bendiga a nuestra Patria, que la Reina de los Ángeles siga intercediendo por todos y que podamos seguir viviendo en paz y en libertad! Amén. Muchas gracias.
