Mensaje para el acto cívico del domingo 14 de setiembre de 2025
Parque de Ciudad Quesada, 5:30 p.m.
Cada 14 de setiembre, reunidos como comunidad, recordamos con gratitud el don de la independencia. Este no es un acontecimiento del pasado, sino una tarea presente que nos desafía a cuidar la libertad que heredamos y a transmitirla con responsabilidad a quienes vendrán después de nosotros.
Hoy más que nunca debemos preguntarnos: ¿qué significa ser libres en la Costa Rica del siglo XXI? La independencia no se agota en símbolos o actos protocolarios. Es un compromiso con el país real que vivimos y con la patria posible que queremos edificar. Es responsabilidad de todos construir juntos una nación donde impere el respeto, la solidaridad y el bien común.
Uno de los terrenos más urgentes para cumplir este compromiso es la familia. En ella se transmiten valores, se siembran esperanzas y se forja el carácter de nuestros niños y jóvenes. Una patria con familias fuertes es un país con bases sólidas. Por eso, defender la familia es defender el futuro de nuestro cantón y de nuestra nación.
La verdadera independencia se juega en el presente, en la manera cómo enfrentamos nuestras desigualdades y abrimos oportunidades reales para todos. No podemos conformarnos con que existan comunidades olvidadas, familias que luchan solas o jóvenes que pierden la esperanza de un futuro digno. La libertad no puede ser privilegio de unos pocos, debe sentirse en cada rincón de nuestra tierra.
San Carlos, con su tradición de trabajo, su riqueza natural y su gente solidaria, nos recuerda que el país se construye desde el esfuerzo cotidiano de miles de hombres y mujeres que sostienen con dignidad nuestra economía y nuestro modo de vivir. Esa fuerza debe inspirar a todo Costa Rica a no dejar a nadie atrás.
Por ello, al conmemorar nuestra independencia, pedimos a Dios que nos ilumine y nos dé la valentía de cuidar lo que nos ha hecho grandes como nación: la paz, la solidaridad, la fe y la defensa de la dignidad humana.
Que esta noche renovemos juntos nuestro pacto con Costa Rica. No es solo mirar atrás con orgullo, sino ver adelante con responsabilidad. La libertad se conserva viviéndola con valores y compromisos.
La antorcha que ha recorrido nuestras calles simboliza esa luz que no debe apagarse. Es el llamado a mantener vivo el fuego de la esperanza, de la unidad y de la identidad costarricense que ilumina a cada rincón de nuestro cantón y de nuestra patria.
Que este 14 de setiembre sea también el inicio de un nuevo compromiso para trabajar con valentía y perseverancia por una Costa Rica más justa, solidaria y humana.
¡Que Dios bendiga a nuestra patria y a nuestro cantón, y que sigamos siendo un pueblo que camina unido, en paz y en libertad!
Muchas gracias.
