La paz comienza por cada uno de nosotros

A pocos días de la celebración de la LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que se llevó a cabo el pasado 1 de junio, el Papa León XIV se reunió con representantes de los medios de comunicación, presentes en el Vaticano para la cobertura del Cónclave, en el que fue elegido como Sucesor de San Pedro.

El Papa señaló en esa audiencia del 12 de mayo: “Vivimos tiempos difíciles de atravesar y describir, que representan un desafío para todos nosotros, de los que no debemos escapar. Por el contrario, nos piden a cada uno que, en nuestras distintas responsabilidades y servicios, no cedamos nunca a la mediocridad”.

La ventana que ofrece el mundo de las comunicaciones y la responsabilidad que tienen todos aquellos que la utilizan para llevar un mensaje, no puede ser presa de la manipulación ni tampoco utilizada como mecanismo para difundir miedo o falsas noticias.

Precisamente, el Papa añadía: “La paz comienza por cada uno de nosotros, por el modo en el que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás; y, en este sentido, el modo en que comunicamos tiene una importancia fundamental”.

Si comunicamos con respeto, con verdad y con la intención sincera de construir, no de dividir, podríamos aspirar a una sociedad más fraterna. Hoy más que nunca, el comunicador —sea profesional de los medios, agente pastoral o ciudadano en redes sociales— está llamado a ser sembrador de esperanza, promotor de encuentro y custodio del bien común.

Cada mensaje que emitimos, cada palabra que compartimos, tiene el poder de edificar o herir. No se trata solo de lo que se dice, sino desde dónde y para qué se dice.

En un tiempo marcado por la polarización, las falsas narrativas y el ruido que todo lo trivializa, urge recuperar la dignidad de la palabra y el valor del silencio que escucha.

Especialmente, los católicos, tenemos la misión de comunicar desde el Evangelio: con claridad, pero también con caridad; con firmeza, pero también con misericordia. La paz no es fruto del equilibrio forzado, sino de la verdad dicha con amor y del compromiso cotidiano por una comunicación auténticamente humana.

El llamado del Papa debe resonar en toda la humanidad. Todos estamos llamados a construir la paz, porque de lo contrario estaremos caminando hacia nuestra propia destrucción.

En el caso costarricense, a unos meses de que inicie de manera oficial la campaña electoral, hagamos un alto en el camino, pongámonos la mano en el corazón y pensemos qué tipo de contienda política queremos para nuestro país y qué tipo de gobernantes deseamos para los próximos años.

Quienes se postulan deben también saber que llevan consigo una gran responsabilidad de comunicar con verdad y con claridad, de frente al compromiso que desean adquirir con la nación.

Dios nos ilumine para vivir con esperanza este proceso democrático, en el que entendamos, además, que todos vivimos en una misma tierra, y urge construir una patria mejor, en la que la paz nazca desde cada uno de nosotros.

Fermento 375. Martes 3 de junio, 2025

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