Monseñor Garita: ¿cómo nos estamos preparando para el final?

“La palabra del Señor nos alienta en el presente y nos juzgará en el futuro”, expresó el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

Al celebrar el Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario, penúltimo del Año Litúrgico, la Liturgia presenta un lenguaje apocalíptico, simbólico, sobre el fin del mundo, sobre los últimos tiempos.

“Todo acabará en perfección y el Señor vendrá victorioso a salvar del mal”, destacó Monseñor José Manuel Garita Herrera en su homilía de este domingo 17 de noviembre, en la Catedral de Ciudad Quesada.

La Primera Lectura del profeta Daniel habla de la batalla del arcángel Miguel contra el mal. “Dios tendrá la victoria y salvará a su pueblo. Al final, habrá dos caminos, la vida eterna o el castigo. Los fieles y justos brillarán como el esplendor del firmamento, alcanzarán la vida eterna”, reflexionó el pastor diocesano.

Igualmente, en el Evangelio de San Marcos, el discurso escatológico (últimos tiempos), nos revela una verdad de fe: el Señor vendrá con gloria y poder al final.

“La enseñanza que nos deja es que será una transformación la que viviremos, no es destrucción. Habrá victoria del bien sobre el mal. Por ello, debemos estar preparados y vigilantes para el final”, agregó.

Monseñor también destacó el mensaje de la Segunda Lectura de la Carta a los Hebreos: “nos dice que Cristo se ofreció una sola vez para el perdón de los pecados, es un solo sacrificio y está a la derecha del Padre esperando el momento final para someter todo a la perfección de Dios”.

Ante este panorama, el Obispo de Ciudad Quesada en la Misa de 8:00 a.m., preguntó: ¿cómo estamos viviendo y cómo nos estamos preparando para el final?

“Todos nos hemos preguntado cuándo se manifestará el Señor, cuándo será el final. Pero Jesús no ha precisado el ‘cuándo’. Solo nos ha dicho: ‘El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’. Si no sabemos la hora de su manifestación, lo mejor es vivir preparados, vigilantes. Esa debe ser la actitud sensata y prudente que debemos asumir”, comentó.

“No podemos poner nuestra confianza solo en la técnica, en las riquezas, en las cosas materiales, en las promesas políticas o en una información manipulada. La espera del Señor juzga todas nuestras estructuras y realidades”, amplió en su discurso homilético.

El prelado exhortó a distinguir el bien y el mal, y a tomar la Palabra de Dios para alentarnos, para vivir fieles y ponerla en práctica.

Asimismo, en el marco de la VIII Jornada Mundial de los Pobres, Monseñor Garita enfatizó que, para alcanzar la vida eterna, el bien y poner en práctica la caridad es lo único que de verdad nos preparará para el final.

La Jornada Mundial de los Pobres instaurada por el Papa Francisco tiene este año el lema: “La oración del pobre sube hasta Dios” (Eclesiástico 21,5).

“No se trata solo de dar cosas materiales; se nos llama sí a la solidaridad, a la compasión, a la sensibilidad… Pero también a dar nuestro tiempo, cercanía y compañía. Vayamos a practicar las distintas obras de misericordia”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.

“Digamos a Jesús en esta Eucaristía: Señor, confiamos demasiado en esos ídolos que nos hemos creado. Pero cualquier catástrofe o imprevisto pueden desbaratar todos nuestros proyectos. Tu palabra nos revela la verdad del mundo y de la historia: todo acabará y esperamos vida eterna. Que la fe nos ayude a escuchar tu voz, a vivir en la esperanza y a producir frutos de amor para llegar a tu presencia por siempre. Amén”, finalizó.

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