A las puertas de la celebración de la encarnación y del nacimiento del Hijo de Dios, Monseñor José Manuel Garita Herrera describió este acontecimiento como “misterio de amor, don maravilloso de salvación”.
“Dios cumple sus promesas, Él en persona viene y se acerca; entra en nuestra historia, se hace uno de nosotros. Es la plenitud de los tiempos, ¡qué misterio, qué maravilla de amor y salvación!”, destacó en su mensaje dominical.
Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios y Salvador “viene a liberar, salvar y redimir; viene a reconciliar a la humanidad con Dios y con ella misma, la cual está tan dividida por odios, egoísmos y violencias. Jesús realiza toda esta obra de restauración y salvación entrando en nuestro mundo y en nuestra historia, a través de un instrumento humano maravilloso como lo fue María”, agregó.
La presencia de María se vislumbra en la Primera Lectura de Miqueas, se anuncia el nacimiento del Mesías descendiente de David; nacerá en el humilde y sencillo pueblo de Belén. “Nacerá cuando dé a luz la que tiene que dar a luz (de una madre), tomará nuestra carne, la sanará y purificará del pecado; nos salva y restaura desde nuestra propia humanidad”, indicó el Obispo de Ciudad Quesada en su homilía.
Tomando el Evangelio de San Lucas, María visita a Isabel. En la Misa de 8:00 a.m. en la Catedral de Ciudad Quesada, el prelado destacó dos acciones importantes que debemos imitar: María se levanta y va de prisa, “ella ha escuchado la palabra, ha dicho sí, ahora es tiempo de llevar y compartir la salvación; todo un reto misionero para nosotros hoy”.
“María comparte el don de Dios que va a dar a luz, ella es la elegida que lleva en su seno al Hijo de Dios; es el reto para nosotros hoy de siempre de llevar a Dios, a Jesús a los demás; compartirlo”, exhortó.
Para Monseñor se da el encuentro de dos mujeres bendecidas por el Dios de salvación que se acerca y hace maravillas con la humanidad herida por el pecado y el mal.
“La acción maravillosa y salvadora de Dios hará que una joven virgen sea madre; y, que una anciana estéril dé a luz. De verdad que para Dios nada hay imposible cuando quiere amarnos y salvarnos. ¿Creemos esto, lo sentimos nuestro? María e Isabel reconocen, alaban y agradecen la obra de Dios. ¿Lo hacemos nosotros, tenemos mirada y sentido de fe, vemos sobrenaturalmente?, o lo hacemos solo con los ojos materiales, vemos solo lo inmediato y pasajero”.
Isabel reconoce en María el fruto de su vientre, ella es la madre del Señor; Juan salta de gozo en el seno de Isabel al reconocer a Jesús; Isabel exalta la fe y confianza de María (bendita entre todas las mujeres, dichosa que has creído), resumió Monseñor Garita.
Asimismo, en la Segunda Lectura de los Hebreos se reafirma el sentido y la finalidad de la encarnación. “Dios ha dado un cuerpo a Jesús para entrar en este mundo, y ha venido a hacer su voluntad para salvar y redimir a la humanidad. Para nosotros hoy tener fe es hacer la voluntad de Dios, servir, ser instrumentos de la acción de Dios en un mundo que necesita tanto amor”, se destaca en la homilía.
“A tres días de celebrar la Navidad detengámonos, profundicemos, valoremos, agradezcamos el misterio del Dios que se hace hombre y nace entre nosotros para salvarnos y darnos esperanza de vida eterna. Navidad es fiesta de fe, amor y salvación. No la fiesta vacía, superficial, materialista y hasta pagana… no son simplemente ‘felices fiestas’”, finalizó el Obispo de Ciudad Quesada.
