Monseñor Garita: ¡es hora de orientar nuestro camino al cielo!

"Muchos hoy en día no creen, no esperan en el más allá, para ellos esta vida se acaba con la muerte”, dijo Monseñor Garita en su mensaje dominical.

Creer y confiar en Dios, pensar en lo eterno, enfocarnos en la vida eterna y dejar atrás lo pasajero y el relativismo, el materialismo y lo intrascendente es el mensaje dominical que ofreció el Obispo de Ciudad Quesada, en la Misa de 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

“¿En qué o en quién cree el mundo de hoy? ¿De dónde se alimenta el hombre actual? ¿Se piensa en lo espiritual, sobrenatural y eterno, o se busca solamente lo inmediato, material, transitorio y mundano? Muchos hoy en día no creen, no esperan en el más allá, para ellos esta vida se acaba con la muerte”, expresó Monseñor José Manuel Garita Herrera, este domingo 11 de agosto.

Como centro del mensaje continuamos escuchando el discurso del pan de vida. “Se nos invita a creer y a confiar en aquel que nos fortalece en medio de las pruebas, del cansancio y del desánimo; todos podemos experimentarlos, pero pareciera que esta es la tónica de la sociedad actual: estrés, agotamiento, falta de significado y de sentido de la vida”, agregó Monseñor Garita.

En la homilía de este XIX Domingo del Tiempo Ordinario, el prelado recordó, a la luz de la primera lectura del primer libro de los Reyes, el momento oscuro y difícil en la misión del gran profeta Elías.

“Está cansado y desanimado de luchar contra la idolatría en Israel y por la persecución de sus enemigos, quiere morir. El cansancio y el desánimo se da incluso en el hombre de Dios, nadie está exento de esta experiencia. Pero, para quien tiene fe, Dios es aliento y fortaleza. El Señor dice a Elías que se levante y que coma, porque el camino es superior a sus fuerzas. El camino, las pruebas y las dificultades de la vida muchas veces nos sobrepasan y superan, esa es la realidad. Pero la cuestión es dónde y en quién buscamos respuesta, aliento, alimento y fortaleza. Para Elías, el alimento y la acción de Dios cambiaron su situación de desánimo y sin sentido. Dios es la respuesta, es nuestra respuesta”.

Precisamente, en el evangelio de Juan “queda patente y manifiesto que Dios mismo es nuestro alimento y fortaleza”. Jesús afirma tres veces: “Yo soy el pan bajado del cielo”.

“Los judíos no pueden creer que un hombre pueda bajar del cielo, y menos que pueda ser el pan de vida, dudan, no creen, lo ven muy cercano a ellos. Creer es la tarea y el trabajo. Por eso Jesús les dice: ‘El que cree en mí tiene vida eterna’. Si creemos y confiamos, si nos fortalecemos y alimentamos del pan de vida que es Jesús, no moriremos para siempre”, destacó en su homilía.

El Obispo de Ciudad Quesada expresó que “el que cree y se alimenta de Dios tiene una vida nueva, diríamos con San Pablo en la segunda lectura de efesios. Quien cree y se alimenta de Dios no entristece al Espíritu Santo, no tiene que ver nada con la maledicencia y la maldad”.

Para Monseñor Garita, creer y confiar en Dios, alimentarse y fortalecerse de él significa:

1.-Tener los mismos criterios de Cristo, no los del mundo.

2.- Significa ser coherentes y auténticos con relación a lo que creemos, nunca en un divorcio entre fe y vida: decir que se cree una cosa y hacer otra.

3.- Significa asumir, asimilar y cumplir la palabra de Cristo, pan vivo bajado del cielo. Es alimentarse de él, el pan de la verdad; no alimentarse del ambiente confuso, relativista, facilón y acomodado en el que vivimos.

ÚLTIMAS NOTICIAS