Monseñor Garita llama a buscar la alegría verdadera en Jesús

En medio del negativismo del mundo, el Obispo de Ciudad Quesada exhorta a reflexionar en dónde buscamos la alegría.

En un domingo particular de gozo y alegría, Monseñor José Manuel Garita Herrera dio apertura a su homilía con la expresión de San Pablo que aparece en la Segunda Lectura: “Alégrense siempre en el Señor”.

“El Señor está cerca, entramos a la segunda parte del Adviento, nos sentimos alegres y gozosos porque el Señor está siempre con nosotros, Él es siempre fiel, es nuestra verdadera y más profunda alegría”, comentó en su mensaje dominical.

En la Eucaristía que presidió a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, invitó a preguntarnos “en quién y en dónde buscamos la alegría a la cual aspiramos todos”. Alegría que “necesitamos entre tantas malas noticias y signos de muerte”, refirió.

Se trata de encontrar una “alegría profunda y desbordante como la experimentó Israel, en un Dios fiel, cercano y presente”.

Comentó que en la Primera Lectura de Sofonías el profeta invita a la ciudad santa y, lo hace hoy con nosotros, a dar “gritos de júbilo”, a regocijarnos “de todo corazón”, porque el Señor estará en medio de nosotros.

“La presencia y la fidelidad de Dios nos alegran y colman de gozo; no otras cosas pasajeras, humanas y de este mundo. Hoy a nosotros se nos invita a alegrarnos y a gozarnos en el Señor”, comentó.

En su reflexión, sobre la Segunda Lectura dirigida a los Filipenses, Monseñor afirma que la alegría en el Señor es una alegría teologal, no humana ni pasajera, y que nos hace vencer todas las tristezas de la vida.

“Si vivimos siempre en la presencia de Dios y en comunión con él, estaremos siempre alegres, aún en medio de pruebas y dificultades, porque nuestra fe y confianza están en el Señor. El cristiano ha de ser una persona alegre por definición porque ha encontrado al Señor, porque lleva y comparte al Señor con los demás y descubre en Dios la santa y verdadera alegría”.

El Obispo de Ciudad Quesada pidió tener cuidado de esas alegrías superficiales y pasajeras que hay entre tantos caminos y ofertas de alegría y felicidad “tan falaces, vacíos y decepcionantes”.

Por su lado, sobre el Evangelio de San Lucas, recalcó que está la misión de Juan el Bautista, la cual se traduce en una invitación a la conversión del corazón y con obras.

“Nosotros, para recibir al Señor que viene y para encontrar la verdadera alegría, debemos convertirnos, volvernos a Dios con obras concretas de solidaridad, caridad y justicia; y actuar con rectitud y honestidad”, describió Monseñor Garita.

En este III Domingo de Adviento nos invita a tener una alegría profunda del corazón que procede solo de Aquél que viene y nos bautiza con el Espíritu Santo.

“Que la cercana Navidad nos traiga como regalo perdurable la alegría y el gozo del Señor, que es el mismo Cristo”, mencionó.

“Nos gozamos y alegramos de verdad, porque en cada Eucaristía el Señor viene y se acerca, nos habla en su palabra, nos alimenta con su cuerpo y con su sangre, para buscar solamente en él la fuente de nuestra alegría y ser también causa de alegría para los demás. Por eso, ¡alegrémonos siempre en el Señor! Amén”, finalizó.

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