Monseñor Garita nos cuestiona: ¿pensamos solo en el presente o en la vida eterna?

El Obispo de Ciudad Quesada nos invita a hacer un examen de frente a la Palabra de Dios como en un espejo: “¿qué criterios de vida me mueven?, ¿me pregunto y preocupo cómo alcanzar la vida eterna?, ¿por cuál sabiduría me dejo llevar?”.

Con motivo del XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Manuel Garita Herrera nos invitó a hacer una profunda reflexión sobre nuestras decisiones en procura de ganar la vida eterna.

Ya en domingos anteriores -comentó- se nos ha hablado del estilo y del camino que siguió Jesús, de su renuncia y dar la vida, de servir y entregarse…

“Hoy se nos invita a tener sabiduría para tomar decisiones en el presente y sobre todo para el destino final. La Sabiduría en la Escritura es saberse conducir en la vida con los criterios de Dios. No es acumulación de conocimientos intelectuales o académicos; es una sabiduría práctica, del corazón”, destacó en la Misa que presidió, a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

A la luz de la Primera Lectura del Libro de la Sabiduría, Monseñor nos habla de Salomón como protagonista, “prefirió la sabiduría de Dios a las riquezas, la salud, la belleza o la fama. Prefirió el discernimiento, la luz y el acierto para descubrir la voluntad de Dios y caminar rectamente en su presencia. Nada se compara a ese don de Dios”.

Asimismo, extrae de la Segunda Lectura de la Carta de los Hebreos, que la Palabra de Dios “es como espada de doble filo, es fuente de la verdadera sabiduría”.

En el Evangelio, por su lado, un personaje rico llega al encuentro con Jesús. Parece que lleva una vida recta, honesta y religiosa, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.

“Este personaje pregunta por la vida eterna; hoy no muchos se plantean esta cuestión trascendental y definitiva, muchos viven, se enriquecen, gozan solo el presente”, expresó.

Sin embargo, a pesas de esas buenas intenciones, Jesús le dice a este personaje “vende todo lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo”.

“Para seguir a Jesús no basta llevar una vida honesta y religiosa. Hay que sacrificarse, desprenderse, desapegarse con libertad de espíritu. Este rico sabía lo que tenía que hacer, pero le faltaba la sabiduría del corazón, la sabiduría de Dios que lleva a optar por los verdaderos y definitivos valores. No ha sido sabio para dar con el tesoro esencial de la vida que es Dios y la eternidad”, comentó Monseñor Garita.

La verdadera riqueza consiste en tener un corazón desapegado de los bienes de este mundo. Por ese motivo, el prelado invita a hacer un examen de frente a la Palabra de Dios como en un espejo, con las siguientes preguntas:

¿Qué criterios de vida me mueven?, ¿me pregunto y preocupo cómo alcanzar la vida eterna?, ¿por cuál sabiduría me dejo llevar?, ¿qué me hace falta dejar para seguir de verdad al Señor?, ¿siento libertad de espíritu de frente a los bienes materiales o vivo preocupado y angustiado por ellos?”

“Quien pretende seguir al Señor ha de aprender el valor del desprendimiento. Y quien es desprendido, Jesús le promete: ‘recibirá vida eterna en la edad futura’”, reflexionó el Obispo de Ciudad Quesada.

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