“Celebramos hoy la manifestación de la salvación universal de Dios en la persona de Cristo, el Verbo encarnado, la Palabra hecha carne que ha nacido en Belén, y que hoy se ha manifestado a todos los pueblos luminosamente por medio de una estrella”.
De este modo Monseñor José Manuel Garita Herrera expresó en su homilía, en la Catedral de Ciudad Quesada, a las 10:00 a.m., el significado de la Solemnidad de la Epifanía del Señor.
Este domingo 5 de enero, a la luz de los textos proclamados, la esperanza, alegría, luz y salvación aparecen como expresión para el creyente que debe vivir “la fiesta de la luz para todos los hombres y la fiesta de la salvación universal. Una estrella ha guiado a los sabios o magos de Oriente hasta Jesús, el Salvador. Es la luz de la Palabra del Padre, la luz de la fe y la luz de la verdad que quiere iluminar y salvar a todos”.
En su mensaje dominical, el Obispo de Ciudad Quesada, destaca que el día glorioso que anunciaba Isaías, se cumple en el relato del evangelio de San Mateo sobre los sabios o magos de Oriente, que provienen de pueblos paganos, a los cuales también se les manifiesta y se les hace partícipes de la salvación de Dios que es universal.
“Ellos se dejan guiar por la luz de Dios, por la señal de la estrella. Buscan, indagan, preguntan, eluden a Herodes. Encuentran al rey de los judíos, con María, su madre; se postran y lo adoran, y le ofrecen lo mejor de sus regalos”, indicó.
Precisamente, como le ocurre a los sabios, el creyente de hoy debe dejarse guiar por esa luz, y por ello, Monseñor Garita propone cinco retos.
1.- Buscar siempre al Señor: buscarlo con el mismo interés y diligencia de los sabios o magos de Oriente.
2.- Dejarnos iluminar por la luz de Dios: la luz de la verdad y de la fe.
3.- Adorar al único Dios verdadero: al único Dios en quien está la salvación.
4.- Dar lo mejor de nosotros mismos al Señor: como lo hicieron los magos, dar lo mejor de nuestro tiempo, esfuerzo, trabajo, talentos, capacidades, etc.
5.- Dar razón de nuestra fe a los hombres de hoy: si nos preguntan dónde está Dios, dónde lo pueden encontrar, no lo deberíamos hacer con una respuesta teórica o preconcebida, sino con nuestra vida y testimonio. Los creyentes estamos llamados a ser epifanía, manifestación viva de Jesús, de su luz, de la verdad de su evangelio, de su salvación ¿Qué tanto estamos siendo esta manifestación en una sociedad que niega a Dios, que se paganiza, que oscurece y confunde la verdad?
“Que, al alimentarnos del cuerpo y la sangre del Niño nacido en Belén, y que se ha manifestado como Salvador de todos, experimentemos la fuerza que nos da este sacramento admirable para ser testigos y manifestación de la luz, la verdad y la salvación de Dios ante el mundo y ante todos los hombres. Que así sea, amén”, finalizó.
