Papa Francisco: un legado profundamente marcado por la revolución de la misericordia

Con su partida, el Papa Francisco deja un legado profundamente marcado por la revolución de la misericordia, que se convirtió en el eje de su pontificado desde el inicio, en el año 2013.

Su magisterio desafió a la Iglesia a mirar al mundo con los ojos compasivos de Cristo, insistiendo en que la fe auténtica se vive desde la cercanía, la ternura y la compasión hacia los más vulnerables.

Su lema episcopal, “Miserando atque eligendo” (“Lo miró con misericordia y lo eligió”), se convirtió en una brújula pastoral para toda la Iglesia.

Francisco fue un pastor que se abrió a las periferias, a los descartados, a los que por mucho tiempo se sintieron lejos del amor de Dios.

Con gestos simples y palabras valientes, enseñó que la Iglesia es un hospital de campaña donde se acoge, se escucha y se cura.

A través del Jubileo de la Misericordia, sus exhortaciones apostólicas y su estilo de vida austero, nos recordó que la ternura es revolucionaria y que el Evangelio debe ser vivido con alegría y humildad.

Ahora en el marco del Año de la Esperanza, nos puso en camino una vez más de mirar a Dios y de acercarnos a su incansable del amor.

Igualmente, con el proceso sinodal en que puso a la Iglesia, nos ayudó a favorecer los cimientos de nuestra vida en Cristo.

Su voz profética resonó en temas sociales, ecológicos, económicos y espirituales, siempre llamando a poner al ser humano y su dignidad en el centro.

Deja un gran legado de fe, caridad y esperanza y desde la Iglesia costarricense le recordaremos también por su cercanía y su ejemplo Pastoral.

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