En la Peregrinación Jubilar de la Diócesis de Ciudad Quesada, este miércoles 8 de enero de 2025, se dio uno de los momentos más emotivos y destacados cuando 47 peregrinos, dos sacerdotes y el obispo diocesano se encontraron con el Papa Francisco en la primera Audiencia del año, y a quien pudieron saludar y compartir con él por un breve espacio.
“Le dije al Santo Padre que venía con la Peregrinación Jubilar, que le traía el mejor café del mundo, a lo cual sonrió; le pedí la bendición para la Diócesis y los peregrinos y, por supuesto, para todo el país. También le dije que el señor Nuncio Apostólico en Costa Rica, Monseñor Mark Gerard Miles, le enviaba saludos”, destacó Monseñor José Manuel Garita Herrera.
Asimismo, confirmó que se dio otro momento importante, cuando la delegación costarricense pudo estar frente al Santo Padre. “Fue el mismo Papa el que nos decía, ‘saben saben que ustedes tienen el mejor café del mundo'”, comentó Monseñor Garita.
En esta primera Audiencia del año, a las 9:00 a.m., en Roma, el Papa dedicó el espacio ante cientos de peregrinos, a hablar sobre los niños.
“La Sagrada Escritura nos dice que los hijos son un don de Dios, pero también describe situaciones en que los niños no han sido amados ni respetados, llegando incluso a ser perseguidos y martirizados. Esta es una triste realidad que se sigue repitiendo hasta el día de hoy. Pensemos cuántos niños mueren a causa del hambre, de las catástrofes, de las enfermedades y de las guerras”, señaló el Papa.
“Siguiendo el ejemplo de Jesús, los cristianos no deberíamos permitir nunca que los niños sean maltratados, heridos o abandonados. Debemos prevenir y condenar con firmeza cualquier abuso que puedan sufrir. Quisiera destacar especialmente el flagelo del trabajo infantil, que borra las sonrisas y los sueños de los niños, e impide que desarrollen sus talentos. Los niños ocupan un lugar privilegiado en el corazón de Dios y, quien les haga daño, tendrá que rendirle cuentas a Él”, agregó el Santo Padre.
“Hay demasiados niños obligados a trabajar” y “un niño que no sonríe y no sueña no podrá conocer ni dejar florecer sus talentos” fueron palabras que también dedicó el sucesor de Pedro en su primera catequesis del año.
En este Año de la Esperanza en que la Iglesia vive un Año Jubilar Ordinario, la Diócesis de Ciudad Quesada peregrina a distintos lugares santos en Europa, orando por muy diversas intenciones que los fieles han depositado en los peregrinos, sacerdotes y obispo.
La delegación llegó a Roma el martes 7 y, como primer destino de la Peregrinación estaba la Audiencia con el Papa, como signo de comunión con el Vicario de Cristo y la Iglesia Universal.
Asimismo, los peregrinos pudieron asistir mediante visita guiada este miércoles a la Basílica y Plaza San Pedro, a la Basílica San Juan de Letrán, la Basílica Santa María Mayor y la Basílica San Pablo Extramuros.
Luego de la Audiencia, también celebraron la Eucaristía en el Santuario de la Misericordia en Roma, presidida por Monseñor Garita, y la cual fue concelebrada por el Padre Oscar Valerio Vargas, párroco de la Catedral de Ciudad Quesada; y el Padre Oscar Brenes Jaubert, sacerdote de la Arquidiócesis de San José que acompaña al grupo peregrino.
“Caminamos guiados por la fe como dice el apóstol San Pablo. Nuestra peregrinación no es una excursión; somos personas de fe que caminamos a los distintos lugares a orar, a encontrarnos con la experiencia viva de los santos”, describió el Obispo de Ciudad Quesada sobre el objetivo de la peregrinación.
“En el marco del Año Jubilar que vivimos en la Iglesia, hacemos este camino para crecer, para volver más alentados y animados en la fe”, añadió.
