Sin niños no hay futuro

Recientemente, por deseo del Papa Francisco, se celebró la I Jornada Mundial de los Niños, la cual debe exhortarnos a todos a prestar cuidado de ellos, a procurar que puedan vivir una niñez sana y a buscar su promoción y desarrollo integral para un adecuado crecimiento.

Sin embargo, es sumamente preocupante la ultrabaja fecundidad que experimenta nuestro país. Los expertos hablan de este concepto cuando se tienen 1,3 nacimientos por mujer. Según los datos disponibles, en Costa Rica no llegamos ni siquiera a esa cifra en los años 2021 y 2022. ¡Sin niños no hay futuro! La sociedad debe entenderlo, de lo contrario, va camino a su destrucción. Sin vocación a la vida, nuestro país no llegará a ningún lado.

En su mensaje para esta Jornada, que celebró la Iglesia el 25 y 26 de mayo, el Papa se dirige a los niños y les dice ustedes “son la alegría de sus padres y de sus familias, son también la alegría de la humanidad y de la Iglesia, donde cada uno es como un eslabón de una larguísima cadena, que se extiende del pasado al futuro y que cubre toda la tierra”.

Pareciera, sin embargo, que gracias a diversas ideologías que han penetrado nuestra cultura, rechazamos esa conciencia y rompemos esa cadena de vida. Por otro lado, es muy poca la promoción de políticas públicas que favorecen la promoción de mayor natalidad y mucho menos de familias numerosas que puedan venir a dar sustento a nuestra sociedad.

Asimismo, a la luz de esta Jornada Mundial de los Niños, nuestra mirada debe dirigirse a cuidar de aquellos que sufren violencia de diversas formas. Vemos, además, cada día, cómo en nuestra sociedad la ola de crimen llega hasta estas víctimas inocentes que son alcanzados por balas perdidas. ¡Protejamos a nuestros niños!

Costa Rica debe apostar por políticas que promuevan una educación que alcance a todos los niños, en todo el país, en igualdad de condiciones y dotándoles del mayor y mejor conocimiento. Lamentablemente, a la par de esta necesidad básica de educación, conocemos de cifras que nos alertan de 128 mil niños que viven en pobreza extrema según datos de 2022 de la Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Necesidades como el alimento o la vivienda no están alcanzando para todos los niños.

Causa preocupación cuando notamos que descuidamos a los niños y hasta ellos llegan por ejemplo el uso de vapeadores, como han podido comprobar nuestras autoridades de Salud. Ni qué decir en general del flagelo de las drogas que golpea a nuestra niñez. Y, así, podríamos seguir enumerando una cantidad importante de situaciones que afectan y golpean a nuestros niños.

En el Evangelio, Jesús nos asegura que, si no nos hacemos como niños, no entraremos en el Reino de los Cielos (cfr. Mateo 18, 2-3). Hermanos, no podremos entrar al Reino de los Cielos si no cuidamos de los preferidos de Jesús. ¡Es nuestra responsabilidad atender a los niños y buscar un futuro sustentable para ellos!

Quisiera también, a través de este mensaje, dirigirme a los niños, decirles que son los preferidos de Jesús, animarlos a que sean niños que puedan vivir su niñez con derecho a jugar, a educarse, a vivir en ambientes sanos y seguros.

Procuremos todos encontrar espacios para que los niños se puedan desenvolver libremente, confiando en que son protegidos y cuidados por una sociedad que les provee alimentación sana, seguridad, la mejor educación, y todas las condiciones necesarias para su desarrollo digno e integral.

Fermento 326. Martes 25 de junio, 2024