Trabajo infantil, una realidad que golpea

El pasado 9 de setiembre se celebró en Costa Rica el Día del Niño, motivo por el cual envío mi bendición a todos los niños de nuestro país. Como lo he dicho en varias ocasiones, ellos son los preferidos de Jesús y merecen de nuestra parte toda protección, al tiempo que requieren la mayor promoción para su cuidado y desarrollo integral.

Al mismo tiempo, es momento para mirar una realidad que nos golpea a todos como sociedad: se trata del trabajo infantil, el cual les priva de sus derechos de ser niños y nos pone de frente ante un mal que debemos erradicar.

Si estos niños son alejados de su entorno natural de crecimiento, si se les impide crecer como niños, si se les priva de la educación y las condiciones de salud necesarias para su cuidado, estamos afectando, desde luego que el presente, pero también el futuro de nuestra sociedad.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2020, 168 millones de niños y adolescentes, entre 5 y 17 años de edad, se encontraban en situación de trabajo infantil. Como si fuera poco, 83 millones realizaban trabajos peligrosos y dañinos para su salud y desarrollo.

Costa Rica no escapa de esto que debe escandalizarnos como país. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, para el año 2021, eran 6.091 niños y adolescentes, entre 12 y 17 años, los que se encontraban en situación de trabajo infantil.

Pobreza extrema, falta de acceso a la educación, migración interna… son parte de las causas que provocan este trabajo infantil en Costa Rica.

Se requiere intervención de las autoridades de gobierno, leyes que regulen y castiguen también a quienes explotan a los niños; requerimos de una visión integral que los proteja y les permita un futuro esperanzador con miras a que puedan gozar de sus plenos derechos.

Cuando nos damos cuenta que un niño o un joven por motivo de pobreza debe abandonar sus estudios, estamos fracasando como nación.

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia señala, en su numeral 244: “Los derechos de los niños deben ser protegidos por los ordenamientos jurídicos. Es necesario, sobre todo, el reconocimiento público en todos los países del valor social de la infancia: Ningún país del mundo, ningún sistema político, puede pensar en el propio futuro de modo diverso si no es a través de la imagen de estas nuevas generaciones, que tomarán de sus padres el múltiple patrimonio de los valores, de los deberes, de las aspiraciones de la Nación a la que pertenecen, junto con el de toda la familia humana. El primer derecho del niño es a nacer en una familia verdadera, un derecho cuyo respeto ha sido siempre problemático y que hoy conoce nuevas formas de violación debidas al desarrollo de las técnicas genéticas”.

Costa Rica necesita sentar bases sólidas para la formación, crecimiento y desarrollo de nuestros niños. Esto llegará necesariamente si se apuesta por las familias, si se les dan las condiciones para su promoción.

Pidamos a Dios que cuide y proteja a nuestros niños, quienes son el futuro de la humanidad.

Fermento 339. Martes 24 de setiembre, 2024

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