Treinta años de caminar con el Señor

El próximo 25 de julio, la Diócesis de Ciudad Quesada se prepara para celebrar con gozo y gratitud sus 30 años de creación. Esta fecha es más que un aniversario: se trata de un momento de gracia para reconocer la presencia fiel de Dios entre nosotros, y para alabarlo por cada paso dado en este camino de fe, esperanza y caridad.

Damos gracias por todos aquellos que han sido instrumentos de Dios a lo largo de este tiempo: obispos, sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral, laicos comprometidos, familias enteras que han ofrecido su vida, su tiempo y su amor a la construcción del Reino en estas tierras. Cada uno, con sencillez, ha aportado al alma viva de esta Iglesia particular.

Estos 30 años nos invitan a mirar el pasado con gratitud, el presente con compromiso y el futuro con esperanza. El Evangelio sigue siendo una urgencia para nuestros pueblos: llevar la Palabra de vida, acompañar con misericordia, servir con alegría. La misión continúa, y el Señor nos sigue llamando a caminar con Él.

Vivimos en tiempos complejos, marcados por el cansancio espiritual, la indiferencia y tantas heridas sociales. Nos afecta también el relativismo y muchas veces la lejanía de un mundo con el Dios que le ha dado vida. Pero allí, justamente, es cuando la Iglesia está más llamada a ser signo de esperanza. Nuestra diócesis debe seguir siendo una casa abierta, un lugar donde todos puedan experimentar el amor de Dios, especialmente los más frágiles y olvidados.

Recientemente hemos renovado nuestro Norte Diocesano: “Ser Iglesia, Pueblo de Dios, que, bajo el impulso y la gracia del Espíritu Santo, vive el encuentro y el seguimiento de Cristo, en comunión y misión, que celebra la fe y permanece en constante conversión, testimoniando la misericordia divina, la caridad fraterna y el buen trato para todos, especialmente con los más vulnerables”.

En el contexto de este aniversario, por tanto, estamos llamados a renovar nuestra pasión por evangelizar. No basta con mantener estructuras. Animar la fe de nuestras comunidades, formar discípulos misioneros, acompañar con ternura a las nuevas generaciones, abrir caminos de encuentro con Cristo: esa es nuestra misión. Y debemos hacerlo en comunión.

La Diócesis de Ciudad Quesada tiene un rostro sencillo, alegre, trabajador. Un rostro que refleja el alma de su gente. Y desde esta identidad, está llamada a seguir sembrando la fe en los corazones, a ser testigo humilde y valiente del amor de Dios en medio de nuestra realidad.

Que esta celebración no se quede en un acto conmemorativo, sino que sea una oportunidad para renovar nuestra entrega y disposición al servicio del Evangelio. El amor de Cristo nos urge, y cada comunidad, cada parroquia, cada misionero, es una chispa encendida en esta misión compartida.

Confiamos nuestro futuro a Dios, Él es nuestra esperanza. Pedimos a María, Nuestra Señora de Guadalupe, la siempre fiel, que nos acompañe como nuestra copatrona, y por supuesto, confiamos a San Carlos Borromeo, nuestro patrono, todas nuestras intenciones para que nos ayude en el seguimiento del Señor. Que podamos servir con alegría, escuchar con el corazón y vivir con fe. ¡Sigamos adelante!

Fermento 382. Martes 22 de julio, 2025

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