Una madre que nos acompaña sin condiciones

Cada año, en este tiempo bendito, nuestros pasos y nuestro corazón se orientan hacia Cartago, hacia la casa de la Madre. Y este 2025, lo hacemos con un motivo aún más especial: celebramos 390 años de aquel humilde hallazgo de la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, que transformó para siempre el alma creyente de nuestro pueblo.

Por ese motivo, con espíritu de fe y alegría, el 28 de julio, como Iglesia diocesana, emprendimos juntos nuestra peregrinación en el marco de la Fiesta Nacional en honor de “La Negrita”. Caminamos unidos, con alegría, con cantos, con cansancio, pero sobre todo con fe. Fue un gesto de amor que nos recordó que no hay distancia que nos impida llegar hasta María cuando el corazón va guiado por la esperanza.

Esta es una oportunidad concreta para renovar nuestro amor a la Virgen. Porque ella no es una figura lejana, sino una presencia viva y maternal que sigue saliendo al encuentro de sus hijos. Ella siempre nos mira con ternura y nos repite: “Hagan lo que Él les diga”.

En estos 390 años, cuántas generaciones han confiado en su intercesión. La Negrita es parte de nuestra identidad como pueblo costarricense, es consuelo en la tribulación, estrella en la noche oscura, alegría en la fe compartida. Además, en el corazón de nuestra Patria está grabada la devoción a su maternal protección y por eso es Patrona de Costa Rica.

Hoy, como ayer, seguimos necesitando de su mirada. Nuestros pueblos viven momentos de confusión, de violencia, de desesperanza. Pero María no se cansa. Ella permanece en su santuario y con esperanza nos llama a confiar en las promesas de Dios, como madre que acoge y que nunca abandona a sus hijos.

Nuestra peregrinación diocesana fue un acto de gratitud y de fe. Subimos a Cartago con intenciones personales, familiares, comunitarias. Pero todos llevábamos algo en común: la certeza de que María nos escucha. Como todos los cientos de miles de peregrinos que se acercan a su casa en estos días, esa certeza de que María nos acompaña, provoca consuelo, ternura y esperanza para los demás. ¡Sigamos manifestando nuestra fe en una Madre que acompaña a este país!

Pidamos a la Virgen de los Ángeles que siga intercediendo por nuestra patria, y en especial en medio de la criminalidad que tanto agobia a nuestra sociedad. Pidamos su protección para los más necesitados. Imploremos su guía para nuestras familias, para que recuperemos la unión como país.

Al conmemorar un año más de este santo hallazgo, renovemos la alianza de amor con la Madre. Pidamos que nos ayude a ser sembradores de paz, testigos de Cristo y discípulos alegres en medio del mundo.

Pidamos a Nuestra Señora de los Ángeles que nos siga cubriendo con su manto. Que anime a nuestros jóvenes, que consuele a los enfermos, que proteja a quienes más sufren. Que nos ayude a vivir como verdaderos hijos suyos, con fe sencilla, con caridad concreta y con confianza plena en el Señor.

Demos gracias a María por quedarse entre nosotros, por estos 390 años de amor y compañía. ¡Nuestra Señora de los Ángeles, ruega por nosotros!

Fermento 383. Martes 29 de julio, 2025

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