V Domingo de la Palabra de Dios

“El Domingo de la Palabra de Dios, querido por el Papa Francisco en el III Domingo del Tiempo Ordinario de cada año (así indicado en la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio Aperuit illis, del 30 de setiembre de 2019), recuerda a todos, pastores y fieles, la importancia y el valor de la Sagrada Escritura para la vida cristiana, como también la relación entre Palabra de Dios y liturgia”.

Así se desprende de una nota del 17 de diciembre de 2020 sobre el Domingo de la Palabra de Dios, del Cardenal Robert Sarah, entonces Prefecto de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Para este año, la celebración será el Domingo 21 de enero, tomando en cuenta las misas de precepto dominical del sábado 20.

Tanto el Pbro. Gerardo Francisco Alpízar Castro, Vicario Episcopal para la Liturgia; como el Pbro. Mario Gerardo Echavarría Ureña, Vicario Episcopal para la Evangelización; de la Diócesis de Ciudad Quesada, prepararon algunas sugerencias para nuestras parroquias y fieles en general, para vivir este V Domingo de la Palabra de Dios.

Sugerencias litúrgicas

Una semana antes del Domingo de la Palabra de Dios, incluir en la oración de los fieles una intención dedicada a este motivo, por ejemplo:

“Para que el Señor nos dé la gracia de celebrar el próximo Domingo 21 de enero el V Domingo de la Palabra de Dios con mucho entusiasmo y alegría por la cercanía de Dios para con cada uno de nosotros”.

• Que la Hora Santa del jueves 18 de enero se ofrezca de manera especial por la celebración del Domingo de la Palabra de Dios.

• Para la Celebración Eucarística del Domingo 21 de Enero:

  • Será importante que en la celebración eucarística se pueda entronizar el texto sagrado, para hacer evidente a la asamblea el valor que tiene la Palabra de Dios.
  • En este domingo, en modo particular, será útil evidenciar su proclamación y adaptar la homilía para resaltar el valor que debemos dar como comunidad de bautizados a la Palabra del Señor.
  • Los párrocos podrían valorar la posibilidad de pedir a los feligreses que lo deseen hacer que el Domingo 21 traigan sus Biblias a las Eucaristías y realizar un breve rito de ENTREGA COMUNITARIA DE LA PALABRA DE DIOS, para hacer ver la importancia de continuar en la vida cotidiana la lectura, la profundización y la oración con la Sagrada Escritura, con una particular referencia a la Lectio divina.

Sugerencias pastorales

Para vivir en comunidad:

Conviene recordar que es necesario favorecer el encuentro continuo, personal y comunitario con la Palabra de Dios. Sabemos bien que escuchar, compartir, vivir y anunciar la Palabra de Dios no es una tarea de un solo día, sino de toda nuestra vida.

Podría ser de ayuda promover diversas iniciativas bíblicas durante el año y ofrecer una oportunidad de formación permanente a los fieles, les sugerimos:

• Formación de ministros lectores: Es fundamental que las comunidades eclesiales se empeñen en la formación de los fieles que ejercitan el servicio de lectores en las Celebraciones Litúrgicas, para que ellos sean verdaderos anunciadores de la Palabra con una preparación adecuada, así como se realiza usualmente con los acólitos o los ministros extraordinarios de la Comunión. Dicha preparación ha de ser tanto bíblica y litúrgica, como técnica: «La instrucción bíblica debe apuntar a que los lectores estén capacitados para percibir el sentido de las lecturas en su propio contexto y para entender a la luz de la fe el núcleo central del mensaje revelado. La instrucción litúrgica debe facilitar a los lectores una cierta percepción del sentido y de la estructura de la liturgia de la Palabra y las razones de la conexión entre la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. La preparación técnica debe hacer que los lectores sean cada día más aptos para el arte de leer ante el pueblo, ya sea de viva voz, ya sea con ayuda de los instrumentos modernos de amplificación de la voz».

• Llevar la Palabra siempre con uno: Así sugiere el Papa Francisco: «Tened el hábito de llevar siempre un pequeño Evangelio en el bolsillo, en la bolsa, para poderlo leer durante el día». Existen diversas ediciones del Nuevo Testamento o del Evangelio, en volúmenes ligeros, versiones de bolsillo, que fácilmente se pueden llevar en las bolsas o mochilas y que podemos llevar siempre con nosotros.

• Llevar la Palabra en tu teléfono celular: Se puede tener fácilmente la Biblia en tu teléfono móvil para consultarla en cualquier momento, existen varias aplicaciones y páginas de internet en diferentes idiomas, no solo con la Biblia sino también con las lecturas de la Santa Misa de cada día, páginas donde se puede leer o escuchar la Palabra de Dios, páginas con comentarios y reflexiones de la misma. Se puede activar también un recordatorio en tus notificaciones para tener un momento al día de encuentro con la Palabra de Dios, de tal modo que te acompañe donde quiera que vayas.

• Profundizar la Dei Verbum del Concilio Vaticano II y la Verbum Domini del Papa Benedicto XVI: Como una preparación al Jubileo 2025.

• Grupo bíblico: Se podría organizar un grupo en la comunidad eclesial, con reuniones semanales o mensuales, que tenga momentos formativos o culturales de profundización de la Sagrada Escritura, y momentos de Lectio divina comunitaria.

• Visitar un templo con los niños y jóvenes, entrar en un templo y compartir con ellos la importancia de la Palabra en la Liturgia, y mostrarles el altar de la Palabra que es el AMBON y explicarles el por qué debe ser cuidado y respetado como tal.

• Entregar citas bíblicas: Escribir varias citas bíblicas (solo la abreviatura) en un pequeño papel y enrollarlo; al final de la misa se pueden entregar a los fieles para que las lean en casa y las compartan en familia.

• Exposiciones bíblicas: Se podrán realizar muestras bíblicas, con imágenes, información, datos históricos y motivaciones para seguir profundizando en la Sagrada Escritura.

• Rosario meditado: Otra fuente para orar con las Escrituras es la variedad de oraciones católicas tradicionales, como el Rosario. Este es una oración evangélica con marcada orientación cristológica, definida por San Juan Pablo II como «compendio del

Evangelio». De hecho, tiene un carácter esencialmente contemplativo, pues nos hace entrar en la meditación de los misterios de la vida del Señor, acompañados de Aquella que fue más cercana al Señor. Para dar fundamento bíblico y mayor profundidad a la meditación, es útil que la enunciación del misterio vaya acompañada por la

proclamación de un pasaje bíblico correspondiente.

Para vivir en familia:

Un lugar privilegiado para la transmisión y la recepción de la fe es la propia familia, donde de generación en generación se comparte vivencialmente cuanto se ha recibido, es decir, las convicciones y las certezas que surgen de la propia

experiencia. Reunirse alrededor de la mesa de la Palabra de Dios enriquece y refuerza la experiencia de la familia como “Iglesia doméstica”.

Dedicar un tiempo en familia para una breve lectura de un pasaje de la Escritura, por ejemplo, el Evangelio del domingo: Elegir un lugar cómodo y tranquilo en casa, lejos de las distracciones de la televisión y de los teléfonos. Comenzar con una oración pidiendo al Espíritu Santo abrir nuestros corazones a la Palabra de Dios.

Leer el pasaje en voz alta y después dejar un poco de tiempo a la familia para reflexionar y compartir las propias impresiones. Finalizar con una oración juntos, para que esta Palabra dé fruto en nuestra vida, ayudándonos a caminar hacia la santidad.

• Momento de entrega de la Palabra a los hijos.

• Rezar el Rosario en familia.

• Ver juntos películas, series bíblicas y dibujos animados para los más pequeños.

Se puede hacer un momento sucesivo para compartir, en el cual cada uno expresa su propia opinión de lo que vieron o bien, se explica o profundiza algún pasaje o escena.

¡Acerquémonos a la Palabra de Dios!