“Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará”, Juan 10, 9
Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Domingo 17 de mayo de 2026, Solemnidad de la Ascensión del Señor.
En el marco de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, se nos invita a discernir con profundidad el sentido de nuestra comunicación, en un tiempo en el cual abundan las palabras, pero no siempre se llega al encuentro.
El Señor nos ofrece una imagen tan sencilla como exigente: “Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará” (Juan 10, 9). No se presenta como una opción más entre muchas, sino como el acceso verdadero a la vida plena, al encuentro auténtico con Dios y con los hermanos.
Hoy nuestras sociedades están llenas de “puertas digitales”: redes sociales, plataformas y espacios de opinión que multiplican las posibilidades de conexión, pero que también pueden convertirse en accesos vacíos. Se entra con facilidad, pero no siempre se llega al corazón del otro; se comparte mucho, pero no siempre se comunica verdad; se reacciona con rapidez, pero no se construye comunión.
En un mundo en el que abunda la tecnología, con motivo de esta Jornada el Papa León XIV advierte en su mensaje: “El poder de la simulación es tal que la inteligencia artificial también puede engañarnos con la fabricación de ‘realidades’ paralelas, apropiándose de nuestros rostros y nuestras voces. Estamos inmersos en una multidimensionalidad, donde cada vez es más difícil distinguir la realidad de la ficción”.
Desde esta realidad, la figura de Cristo como puerta se vuelve en acceso seguro para encontrarnos con la verdad auténtica. Comunicar desde la fe no es simplemente transmitir contenidos, sino abrir espacios donde cada persona sea acogida en su dignidad, escuchada en su verdad y reconocida en su valor.
En este camino, la Iglesia nos propone también la luz de San Francisco de Asís, en el marco del Año Franciscano. Él, con la sencillez de su vida y la coherencia de su testimonio, supo abrir puertas donde otros levantaban muros. Su palabra no buscaba imponerse, sino tocar el corazón. Sin necesidad de generar ruido supo reconciliar y buscar la paz.
San Francisco comprendió, mucho antes de la era digital, que la verdadera comunicación nace de un corazón convertido. Por eso pudo anunciar con su vida que cada encuentro es sagrado, que cada hermano merece ser escuchado y que la creación misma es un lenguaje que habla de Dios.
Cristo es la puerta porque no encierra, es una puerta que nos conduce a la vida verdadera. Quien comunica inspirado en Él no utiliza la palabra para dividir, sino para servir; no hiere, por el contrario, edifica. En lugar de cerrar caminos nos los abre.
Por eso, en esta Jornada, la Iglesia nos interpela con claridad: ¿qué tipo de puertas estamos abriendo con nuestras palabras, nuestras publicaciones, nuestras narrativas? ¿Son puertas que conducen a la verdad o al engaño? ¿A la comunión o a la confrontación estéril? ¿A la esperanza o al desaliento?
El desafío es urgente: pasar de una comunicación que acumula ruido a una que abre caminos; de una presencia superficial a un testimonio coherente; de puertas que dispersan, a la puerta que es Cristo, que reúne, orienta y da sentido.
Que nuestra comunicación sea reflejo de esa puerta abierta que es el Señor, y que, al estilo de San Francisco, sepamos ser instrumentos de encuentro, de paz y de verdad en medio del mundo.
En la sede episcopal de Ciudad Quesada, a los 17 días del mes de mayo del Año Santo 2026.
