Con gran alegría Monseñor José Manuel Garita Herrera ha anunciado la ordenación diaconal del acólito Isaías Antonio Hidalgo Solano en la Diócesis de Ciudad Quesada.
Precisamente, como preparación, el acólito ha culminado, este viernes 23 de enero, los Ejercicios Espirituales en el Centro Sacerdotal San Juan María Vianney, ubicado en La Llanada, y los cuales comenzaron el lunes 19 de enero, con la predicación y acompañamiento del Pbro. Rogelio Manchong Machore, Pbro. Camilo Creque Clare, Pbro. Carlos Esquivel Rojas, Pbro. Daniel Ulate Conejo y el Pbro. Carlos Luis Herrera Rodríguez.
Recordemos que el sacramento del Orden Sacerdotal se vive en la Iglesia en tres grados: episcopado, presbiterado y diaconado. El diaconado es el primer grado del sacramento del Orden, en el que la Iglesia, por la gracia de Dios, configura al ordenando con Cristo servidor y lo llama a una entrega particular al servicio del Pueblo de Dios.
El diácono está especialmente dedicado al anuncio de la Palabra, a la celebración de la liturgia y al servicio de la caridad, colaborando estrechamente con el obispo y los presbíteros. Su ministerio es signo visible de una Iglesia que sirve, acompaña y se dona con humildad.
“Ha sido una experiencia de encuentro con el Señor, una experiencia de gracia. Bendito Dios y gracias a la Iglesia por permitirme estos Ejercicios Espirituales. El Espíritu Santo por medio de los predicadores del retiro me mostraron elementos fundamentales que les han fortalecido en su ministerio sacerdotal”, dijo Hidalgo Solano, quien tiene 31 años de edad y es oriundo de la Parroquia Santo Domingo de Guzmán, en Monterrey de San Carlos.
“Recibo el don del diaconado como manifestación del amor de Dios y como responsabilidad cristiana”, señaló.
La ordenación diaconal será por imposición de manos de Mons. José Manuel Garita Herrera, durante la celebración que tendrá lugar en la Catedral de Ciudad Quesada, el sábado 7 de febrero, a las 10:00 a.m.
La Diócesis de Ciudad Quesada invita a todo el Pueblo Santo de Dios a esta celebración y a unirse en oración por quien será ordenado nuevo diácono.
