El Tribunal Eclesiástico es un auténtico ejercicio de pastoralidad, justicia y caridad

Inauguración y bendición de las nuevas instalaciones del Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Ciudad Quesada,

Jueves 11 de diciembre de 2025.

Curia Diocesana, 9:00 a.m.

En esta ocasión tan significativa para la Diócesis de Ciudad Quesada, al inaugurar y bendecir las nuevas instalaciones del Tribunal Eclesiástico, elevamos ante todo nuestro corazón en acción de gracias a Dios, fuente de toda justicia, misericordia y verdadero servicio pastoral. La Palabra que ilumina este momento, que hemos escuchado del Evangelio según San Lucas (10,25-37), nos presenta la célebre parábola del Buen Samaritano, imagen viva y perenne de la caridad activa y de la cercanía concreta que el Señor espera de quienes hemos sido llamados a servir en su Iglesia. En ese relato, Jesús nos muestra que la verdadera fidelidad a la Ley se expresa en la capacidad de detenerse ante el sufrimiento humano, de mirar con compasión y de ofrecer cuidado, consuelo y acompañamiento a quienes yacen en el camino de la vida heridos por el dolor físico, moral o espiritual.

En este sentido, el ministerio que se realiza en el Tribunal Eclesiástico es un auténtico ejercicio de pastoralidad, justicia y caridad. En estas oficinas -ahora renovadas y dignificadas- se recibe a muchos hermanos que llegan con cargas profundas, marcados por el sufrimiento moral, por la fragilidad de sus historias y por heridas que tocan lo más íntimo del corazón. La Iglesia, madre y maestra, a través del servicio jurídico-pastoral del Tribunal, quiere ofrecer claridad, verdad y acompañamiento, nunca desde la sola formalidad de un proceso, sino desde la perspectiva evangélica del Buen Samaritano, es decir: deteniéndose, escuchando, valorando, sanando y orientando. El trabajo del Tribunal no es únicamente la aplicación de normas; es un encuentro con la vida concreta de los fieles, buscando siempre la justicia que restituye la dignidad y la caridad que ayuda a reencontrar la paz.

Por eso, hoy es justo y necesario agradecer sinceramente el servicio generoso, eficaz y profesional de todos los ministros que colaboran en el Tribunal y todos los que aportan su competencia y dedicación para que este organismo de la Iglesia funcione de manera ágil, prudente y pastoral. Su entrega discreta y constante es un signo obligado de reconocimiento, porque gracias a su labor muchos fieles encuentran luz en medio de la confusión, serenidad en la incertidumbre y esperanza ante el dolor. A través de su trabajo silencioso, ustedes ejercen una verdadera obra de misericordia que toca realidades profundas de la vida cristiana.

Expresamos también nuestro agradecimiento a la Diócesis y a la Curia por el esfuerzo material, administrativo y humano que ha hecho posible la remodelación de estas instalaciones. Hoy las encontramos más dignas, cómodas y funcionales, adecuadas para brindar un servicio que honre la misión que aquí se desempeña. Estos espacios renovados no solo embellecen el entorno, sino que reflejan la importancia que la Iglesia diocesana -en comunión con la sede del Tribunal Provincial en San José- concede a este ministerio, en el deseo de servir mejor a todos los fieles que acudan acá en búsqueda de justicia, verdad, caridad y consuelo.

Que esta inauguración y bendición sea un signo de nuestro compromiso renovado con la justicia evangélica, la pastoralidad que abraza a los sufridos y la caridad que nunca se cansa de servir. Que la luz del Espíritu Santo siga iluminando cada decisión, escucha y paso dado en este Tribunal, para que quienes aquí trabajan y quienes aquí acuden encuentren siempre el rostro misericordioso de Cristo, el Buen Samaritano, que se acerca a sanar, a levantar y a dar nueva vida. Que la bendición de Dios acompañe estas instalaciones y a todos los que en ellas ejercerán su misión, para que este lugar sea siempre un espacio de verdad, de justicia y de paz.

Así sea, amén.

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