Estamos llamados a armonizar excelencia académica con formación en la fe

Presentación oficial del Msc. Enmanuel Castro Gutiérrez ante la comunidad estudiantil, el cuerpo docente y personal administrativo como nuevo director del Colegio San Francisco.

Lunes 16 de marzo de 2026.

Dr. Fernando Felipe Sánchez Campos, rector magnífico de la Universidad Católica de Costa Rica, queridos estudiantes, estimados docentes, apreciado personal administrativo:

Reciban mi saludo cordial y mi bendición.

Nos reunimos hoy en un momento importante para la vida del Colegio San Francisco. Cada institución educativa tiene etapas, procesos y nuevos comienzos; y hoy vivimos uno de ellos con la presentación del MSc. Enmanuel Castro Gutiérrez como nuevo director de esta querida casa de formación.

Un colegio católico no es simplemente un lugar donde se transmiten conocimientos. Es un espacio donde se forma integralmente a la persona humana; la fe y la razón dialogan; se aprende a pensar con profundidad, a actuar con rectitud y a vivir con sentido.

Por eso, la figura del director en una institución como esta no es solo administrativa. Es, ante todo, una misión de servicio. Dirigir un colegio católico significa custodiar su identidad, fortalecer su proyecto educativo y garantizar que cada decisión esté iluminada por el Evangelio.

En su Carta Apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza” el Papa León XIV nos dice que “la escuela católica es un ambiente en el que se entrelazan la fe, la cultura y la vida. No es simplemente una institución, sino un ambiente vivo en el que la visión cristiana impregna cada disciplina y cada interacción. Los educadores están llamados a una responsabilidad que va más allá del contrato de trabajo: su testimonio vale tanto como su lección” (n. 5.2).

Añade el pontífice que la formación de los maestros es decisiva en campos como el científico, pedagógico, cultural y espiritual. Como ven, esta posición de servicio encierra una grave y hermosa responsabilidad: la de hacer vida el Evangelio en medio de un mundo que exige cada vez más preparación, especialización y competencia técnica.

Vivimos tiempos en los que la educación demanda actualización constante, dominio de nuevas tecnologías, mejores recursos académicos y una formación rigurosa. Pero todo esto, siendo necesario, no es suficiente, porque la verdadera educación no se limita a transmitir conocimientos; está llamada a formar personas. Personas con criterio, valores, sensibilidad social, capacidad de discernimiento y con un profundo sentido de dignidad humana.

Nuestro compromiso, entonces, no es solo académico, sino profundamente humano e integral: educar la mente, sí, pero también el corazón; fortalecer las habilidades, pero también la conciencia; preparar para el trabajo, seguros de que estamos formando y preparando para la vida cotidiana.

En una institución católica, esta misión adquiere un matiz aún más exigente: estamos llamados a armonizar excelencia académica con formación en la fe, competencia profesional con ética y desarrollo tecnológico con humanidad, porque si la persona humana no está en el centro de nuestros proyectos educativos, simplemente estaríamos equivocando el camino, tendríamos un rumbo perdido.

Hoy felicitamos al señor Emmanuel Castro Gutiérrez por esta responsabilidad que asume con generosidad y compromiso: el servicio de la dirección del colegio. Sabemos que no es una tarea sencilla. Vivimos tiempos exigentes a causa de desafíos culturales, tecnológicos y sociales que reclaman discernimiento, firmeza en los principios y apertura al diálogo. Pero también sabemos que cuando se trabaja con espíritu de comunión, los retos se convierten en oportunidades.

A ustedes, queridos estudiantes, les digo: aprovechen el regalo de la educación. No se conformen con lo mínimo. Crezcan en conocimiento, pero también en valores. La verdadera excelencia no se mide únicamente en calificaciones, sino en la calidad humana con la que ustedes se relacionan, sirven y trabajan por el bien común. Ustedes son el centro de esta institución; su razón de ser, el presente vivo del Colegio San Francisco, y por eso merecen siempre una educación de calidad, una formación integral y un acompañamiento cercano.

No olviden que cada uno tiene un talento que descubrir y una vocación que cultivar. Este colegio está llamado a ayudarles no solo a prepararse para una profesión, sino para la vida. Aquí deben aprender a pensar con libertad y responsabilidad, a actuar con honestidad, a respetar la dignidad del otro y a comprometerse con la verdad. Si salen de aquí siendo personas íntegras, solidarias y con profunda sensibilidad cristiana, entonces estaremos cumpliendo verdaderamente nuestra misión.

A los docentes y al personal administrativo: gracias por su vocación y entrega generosa. Ustedes son parte esencial de esta misión evangelizadora que realizamos a través de la educación. Con su trabajo cotidiano, muchas veces silencioso, sostienen el espíritu y el funcionamiento de esta institución. La dirección que hoy se renueva necesita de su colaboración leal, de su profesionalismo competente y, sobre todo, de su testimonio coherente, porque en un colegio católico se enseña desde las acciones y con el ejemplo.

Cada clase impartida con responsabilidad, cada trámite realizado con honestidad, cada gesto de paciencia y respeto hacia los estudiantes es también una forma concreta de anunciar el Evangelio. La comunidad educativa se construye cuando cada uno asume su tarea como una verdadera vocación y no solo como un empleo. Les invito a seguir trabajando en comunión, con espíritu de equipo, cuidando la identidad católica del colegio y poniendo siempre en el centro la dignidad de cada estudiante.

Como Iglesia, acompañamos este nuevo comienzo de don Emmanuel con nuestra oración y con nuestra presencia cercana. No estamos al margen de la vida educativa; formamos parte viva de este proyecto, porque creemos profundamente en la educación como camino privilegiado de evangelización y transformación social. Pedimos al Señor que conceda al nuevo director sabiduría para gobernar, prudencia para decidir, serenidad en las dificultades y cercanía con cada miembro de la comunidad educativa.

La Iglesia confía en la educación católica como un servicio a la sociedad y como una expresión concreta de su misión. Por eso camina junto a ustedes, sostiene, orienta y anima, recordando siempre que educar es sembrar esperanza y formar personas capaces de iluminar el mundo con la verdad y la caridad.

Que el ejemplo de San Francisco de Asís, en cuyo año jubilar nos encontramos, nos inspire a vivir con humildad, sencillez y amor por la verdad. Que este colegio siga siendo un espacio donde se formen hombres y mujeres capaces de transformar la sociedad desde los valores del Evangelio.

Encomendamos esta nueva etapa a la protección de la Santísima Virgen, para que cubra con su manto al nuevo director, a los docentes, al personal administrativo y a cada uno de los estudiantes.

¡Que Dios bendiga abundantemente al Colegio San Francisco!

Muchas gracias.

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