Monseñor Garita: ¡Aprendamos a reconocer la presencia de Dios en lo sencillo!

“Hacer cercano a Dios con gestos de justicia, misericordia, acogida y esperanza, especialmente con los más frágiles”, es el centro del mensaje dominical del Obispo de Ciudad Quesada.

“Está cerca, ya viene el Señor: estamos a las puertas del misterio entrañable de la Natividad, el nacimiento de Jesús, por ello nos embargan sentimientos de admiración, asombro y estupor al contemplar cómo actúa Dios”.

De este modo Monseñor José Manuel Garita Herrera comenzó su homilía en este último domingo de Adviento, centrado en el misterio de la encarnación de Jesús.

“Contemplamos cómo se abaja y cómo se hace pequeño; hasta dónde llega para salvarnos”, detalló.

De ahí viene una primera enseñanza del Obispo de Ciudad Quesada. “Dios se manifiesta en lo ordinario y vulnerable de la historia humana. El Hijo de Dios se encarna en una historia concreta, marcada por relaciones reales, dudas, miedos, problemas. No entra con poder ni espectacularidad, sino por medio de María y José, en el seno de una familia humilde. Aprendamos entonces a reconocer la presencia de Dios en lo sencillo, en lo que no entendemos y controla­mos del todo, en lo humano tal cual es”.

Desde la antigüedad el Señor prepara su plan de salvación, elige sus instrumentos, actúa concretamente en la historia.

Así se refleja en la Primera Lectura del profeta Isaías. Hay una señal de Dios hacia el rey Ajaz: “la Virgen está encinta”. La profecía se refiere a un descendiente suyo, pero se proyecta a futuro, no será el rey quien salve a su pueblo, sino el mismo Dios.

“Será el Emmanuel, el Dios con nosotros, esa es la promesa del Mesías, del Dios que estará con nosotros, él mismo en la persona de su Hijo”, dijo el prelado.

Mientras tanto, en el Evangelio de San Mateo se cumple la señal y la promesa de Isaías a través del anuncio de la encarnación del Hijo de Dios, Jesús, el Emmanuel. Acá se cuenta cómo y a través de quiénes se dio este acontecimiento, a través de una virgen que será madre; un hijo será concebido por obra del Espíritu Santo; y por medio de un hombre justo, de fe, como José que cree y obedece a Dios.

A la luz de este pasaje, Monseñor da una segunda enseñanza. “Dios nos pide una fe confiada y obediente. En San José vemos cómo en la encarnación se implica la libertad humana. Dios no impone su plan, lo propone. San José acoge el misterio no porque lo entienda todo, sino porque confía, tiene fe. Preguntémonos si estamos dispuestos a dejar que Dios de verdad conduzca nuestra vida como a José”, manifestó en su mensaje dominical.

Por último, en la Segunda Lectura de San Pablo a los Romanos se reafirma el cumplimiento de la promesa, del anuncio, del misterio. El apóstol predica el ‘Evangelio del Hijo de Dios nacido según la carne del linaje de David’. Es el misterio de la encarnación que contemplamos estos días, misterio de amor y salvación”, detalló el obispo en su homilía.

Acá la última enseñanza del pastor diocesano. “La Encarnación nos compromete a hacer visible a Dios en medio del mundo. El nombre Emmanuel, Dios con nosotros, no es solo una afirmación teológica, sino una misión. Si Dios ha querido estar con la humanidad, ahora quiere seguir haciéndose presente a través de nosotros”, agregó.

Por eso la invitación es “hacer cercano a Dios con gestos de justicia, misericordia, acogida y esperanza, especialmente con los más frágiles. ¿Reflejamos a Dios con nuestra vida a los demás?”, finalizó.

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