Este domingo 26 de abril, Monseñor José Manuel Garita Herrera presidió la Eucaristía del IV Domingo de Pascua en la Parroquia El Buen Pastor de Río Frío, en el contexto de su fiesta patronal.
Tradicionalmente este día se conoce como el domingo del Buen Pastor y la Iglesia celebra la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. “Hoy la Iglesia nos invita a pedir con insistencia que el Señor siga llamando obreros para su mies. Necesitamos sacerdotes, religiosos, religiosas, pero también laicos comprometidos, familias que vivan su vocación con fidelidad”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.
En su homilía también recordó palabras del Papa León XIV, para esta Jornada, en las que resalta precisamente que toda vocación nace del encuentro con Cristo, el Buen Pastor, y que nadie puede descubrir su camino si no aprende antes a escuchar su voz. “Nos recuerda que la vocación no es un privilegio de unos pocos, sino una llamada que atraviesa toda la vida de la Iglesia”, señaló.
“La Iglesia vive, crece y se sostiene gracias a personas que escuchan la voz del Señor y responden con generosidad”, recordó también el prelado.
En la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, invita a la conversión con una frase fuerte: “Sálvense de esta generación perversa”. “Esta llamada es una invitación a vivir de otra manera, a entrar por la puerta correcta, a no dejarnos confundir por caminos que prometen mucho pero no conducen a la vida verdadera”, recalcó el obispo en su homilía.
Además, resaltó que el Evangelio de San Juan nos presenta a Jesús como la puerta del rebaño. “Entrar por Cristo significa confiar en Él, acoger su palabra, dejarse guiar por su estilo de vida”, indicó.
Monseñor Garita invitó a reflexionar que vivimos en un tiempo “donde la fe se debilita fácilmente, donde muchos se sienten desorientados, donde las nuevas generaciones a veces crecen sin referencias claras”.
“Existe el riesgo de una fe superficial, de una religiosidad solo de momentos, de una vida cristiana que no transforma realmente el corazón. También enfrentamos desafíos sociales: la fragmentación familiar, la pérdida de valores, la indiferencia religiosa, la tentación del individualismo. En medio de todo esto, la voz del Buen Pastor sigue resonando, pero requiere oídos atentos. No basta con escucharla ocasionalmente; es necesario aprender a reconocerla en medio del ruido del mundo”, expresó.
Monseñor José Manuel Garita recordó que el Señor nos dirige una invitación clara: entrar por Él, permanecer en Él y convertirnos en signo de su presencia. “No basta con decir que creemos; es necesario vivir como ovejas que reconocen a su pastor, que confían en Él, que siguen su camino”, dijo en su mensaje dominical.
“Pidamos al Señor que nos conceda un corazón dócil, capaz de escuchar su voz. Que nos ayude a ser una comunidad unida, misionera y acogedora. Y que, en medio de los desafíos, nunca olvidemos que no estamos solos: Él es el Buen Pastor, Él es la puerta, Él es quien nos conduce hacia la vida plena”, finalizó.
