Monseñor Garita: ¿aspiramos a los bienes materiales o a los bienes del cielo?

“La lección dominical: ser ricos ante Dios, no ante el mundo. La idea es vivir dignamente y con lo necesario”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

Durante tres domingos la Liturgia de la Palabra ha tratado el tema de los bienes materiales y las riquezas, pero más importante aún es examen al que se nos exhorta sobre nuestra actitud frente a ellos.

“El Señor nos llama a la sabiduría práctica, a la sensatez, al discernimiento, a la libertad de espíritu, no al apego ni a la dependencia”.

Este es parte del mensaje que ha expresado Monseñor José Manuel Garita Herrera en la Catedral de Ciudad Quesada, en la Misa de las 8:00 a.m.

La Primera Lectura de Eclesiastés señala que todo es pasajero, transitorio, relativo y vana ilusión. “Todo es vanidad, todo es soplo y vapor, todo se esfuma. ¿Entonces qué queda? Ser sabio y sensato, relativizar y poner en su lugar las cosas”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.

Lo que sí queda son los frutos por las buenas obras, aquellas que son consecuentes con la caridad, aquellas obras de misericordia a las que nos llama la Iglesia.

“El Evangelio de San Lucas nos habla de la ambición y la avaricia. Repartir la herencia no es un problema legal, sino moral, porque en el trasfondo sobresale la ambición. Se nos dice que ‘la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que tenga’. No podemos ser cautivos del dios dinero o el dios material”, explicó el pastor diocesano.

Se presenta en la liturgia la parábola del rico, que acumula, que se da la buena vida y en apariencia tiene todo seguro, pero Dios le dice “esta noche vas a morir”. “No entendió lo que es vanidad y transitorio, se apegó y se ‘aseguró’, fue esclavo, cautivo de sí mismo, sin libertad de espíritu”, reflexionó Monseñor.

“La lección dominical: ser ricos ante Dios, no ante el mundo. La idea es vivir dignamente y con lo necesario”, agregó.

“El mundo entiende al contrario: sea rico, exitoso, aparente, acumule, asegúrese.  ¡Atención!  existen algunos que sin tener mucho también se apegan y esclavizan a lo poco que tienen. El problema no es tanto de cantidad, sino de actitud. Los bienes materiales y el dinero no son fines, sino medios”, prosiguió la homilía.

San Pablo en la Segunda Lectura a los Colosenses dice: “busquen los bienes de allá arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios; aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra”.

¿A qué aspiramos?, ¿qué ambicionamos?, ¿qué nos preocupa?, fueron parte de las preguntas del Obispo de Ciudad Quesada.

“Llenémonos de la Palabra de Dios, del cuerpo y la sangre de Cristo para tener sabiduría, discernimiento y sensatez a fin de ordenar nuestra vida según los valores de allá arriba y no los de acá abajo en el mundo. Ser sabios y sensatos es saber poner nuestra riqueza y confianza sólo en Dios, que nos recompensará eternamente”, finalizó.

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