Este domingo XXIII del Tiempo Ordinario, Monseñor José Manuel Garita Herrera presidió la celebración eucarística a las 9:00 a.m., en el Gimnasio Siglo XXI y en el contexto del Día Diocesano del Catequista.
El Obispo de Ciudad Quesada tuvo palabras de aliento y de agradecimiento a los catequistas que con su servicio abnegado llevan al conocimiento de Dios a los demás.
A la luz de la Palabra, destacó que ciertamente se ilumina la vocación de los catequistas con los textos proclamados, pero todos estamos llamados a seguir a Cristo y transmitirlo a los demás.
“Es necesario vivir la radicalidad del Evangelio de San Lucas que escuchamos hoy, y en el cual Jesús nos habla muy claro, y nos dice: ‘Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, […] e incluso a sí mismo, […] no puede ser discípulo mío… quien no carga con su cruz, no puede ser discípulo mío’”, explicó el pastor diocesano.
Aunque las palabras puedas sonar duras, es la única manera de “entender nuestra vocación como cristianos, en particular el catequista, pero todos estamos llamados a poner a Jesús en el centro de nuestras vidas y cargar con la cruz aún en medio de las dificultades y cansancios”.
“En medio de nuestras fatigas y sacrificios, el Señor es nuestro refugio; Él nos sacia con su misericordia, es la fuente de nuestra alegría, y, sobre todo, Él hace prósperas las obras de nuestras manos”, reiteró Monseñor Garita.
Solo siguiendo este camino “se podrá alcanzar la libertad verdadera y la herencia eterna prometida para los que creen en Él”, indicó.
En la Eucaristía, el Obispo de Ciudad Quesada reconoció en María Santísima, a la mujer de fe y dócil al Espíritu; y, en ella, a “la primera catequista”. Pidió para nos acompañe a todos, especialmente a los catequistas, para seguir transmitiendo, compartiendo y testimoniando la fe.
