Monseñor Garita: ¿consumimos violencia y materialismo?

“Muchos no han hecho experiencia del amor de Dios, no se sienten amados, por ello no pueden amar”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

En el VI Domingo de Pascua, la presencia del Resucitado nos sigue animando y acompañando. “No estamos solos”, expresó Monseñor José Manuel Garita Herrera.

En su homilía, en la Catedral de Ciudad Quesada, a las 8:00 a.m., habló de tres manifestaciones de Jesús Resucitado que comunican nueva vida:

1. Su amor: Hoy en el Evangelio de San Juan, Jesús dice: “El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará, vendremos a él y haremos morada en él”.

“Amar es cumplir y practicar la palabra de Jesús, cumplir su voluntad, amar es entrar en la misma vida de Dios. Sin embargo, muchos no han hecho experiencia del amor de Dios, no se sienten amados, por ello no pueden amar”, destacó el prelado. Por ese motivo -dijo- vemos en la sociedad la violencia, el egoísmo, la venganza, falta de perdón e irrespeto de la vida de los demás.

2. Su Espíritu Santo: Jesús anuncia un abogado, un defensor que ilumina, da sabiduría y discernimiento. En ese sentido, Monseñor Garita nos invitó a notar la conciencia de que Espíritu Santo guía a la Iglesia.

3.- Su paz: Es el don especial de la resurrección, es el primer fruto de Jesús, destacó el pastor diocesano. “La paz es serena certeza de estar en las manos amorosas de Dios, es fuerza y gracia en la prueba. Es un don y regalo de Dios, no es una construcción humana; es fruto del amor y de la justicia”, comentó.

La paz hace posible la armonía, el respeto, el entendimiento, el diálogo, la concordia, la reconciliación. El Obispo de Ciudad Quesada destacó que la paz de Cristo fue el primer mensaje y deseo del Papa León XIV una vez que fue elegido.

Monseñor José Manuel invitó a preguntarse: ¿Por qué hay tanta gente violenta y enferma?, ¿hay falta de Dios?, ¿consumimos violencia y materialismo?

En su predicación invitó a los fieles a aceptar los dones del Resucitado: su amor, su Espíritu Santo y su paz.

“Ese Espíritu es fuente y generador del amor y de la paz que vienen de Dios. En la medida en que ese Espíritu actúe y viva en nuestros corazones seremos y actuaremos como agentes de amor y de paz que tanto necesita el mundo”, resaltó.

“Para ser verdaderos testigos en medio de la violencia y el conflicto, pidamos al Señor que nos haga instrumentos suyos y pongamos en práctica los dones que nos da”, finalizó.

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