Monseñor Garita: “Costa Rica ha sido un país de fe, de valores y prácticas religiosas”

“Todos sin excepción tenemos una vocación, hemos recibido un llamado, Dios tiene para todos una tarea, una misión, un propósito de vida; por ejemplo, tenemos un llamado a la vida, a la fe, a la Iglesia, a una profesión, a un oficio, a una vocación específica”.

De este modo, Monseñor José Manuel Garita Herrera inició su homilía en la Eucaristía dominical, de 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

Refirió que esta llamada se da por puro amor y misericordia de Dios, “es una llamada gratuita; es un don, una gracia, un regalo al cual debemos responder de manera decidida”.

Tomando los textos de la Palabra proclamada, expuso el ejemplo de Isaías (Primera Lectura), quien se siente indigno y pequeño ante el llamado, pero “Dios lo purifica y fortalece. Isaías, transformado, responde de manera generosa ‘Aquí estoy, envíame’”.

Se da el ejemplo de San Pablo (Segunda Lectura), quien se confiesa pecador, perseguidor y blasfemo, pero el Señor lo transformó en apóstol suyo. “Soy lo que soy por la gracia de Dios”, recordó Monseñor que responde el discípulo, quien se lanza a anunciar y testimoniar el Evangelio de Jesucristo, de manera apasionada.

Otro ejemplo es el de San Pedro (Evangelio), quien después de no pescar nada, echa las redes en nombre de Jesús y entonces realiza una pesca milagrosa y abundante. “Pedro se reconoce pecador, pero el Señor le capacita y transforma, le convierte en pescador de hombres… responde de manera decidida y generosa”, comentó el prelado.

El Obispo de Ciudad Quesada pidió reflexionar sobre nuestra misión y cómo respondemos al llamado que Dios nos hace a cada uno de nosotros.

“¿Respondemos con generosidad, grandeza de corazón y compromiso efectivo o nos quedamos en excusas, evasivas y omisiones?”, indicó.

A propósito del estudio de valores y prácticas religiosas en Costa Rica, publicado el pasado jueves 6 de febrero, por la Universidad Nacional, que revela un descenso y caída del catolicismo y una baja práctica y participación religiosa, Monseñor pidió ver estos datos como un reto.

“¿Estamos transmitiendo y testimoniando la fe desde la familia, que es Iglesia doméstica? ¿Nos formamos y profundizamos en las cosas de la fe? Si esto no se está dando, se explican los datos últimos y otros anteriores, pero Costa Rica ha sido un país de fe, de valores y prácticas religiosas. Recordemos que la Iglesia somos todos, no solo los sacerdotes y religiosos”, comentó en su mensaje dominical.

Monseñor fue claro en que tenemos “que recordar que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, estamos llamados a la conversión, al testimonio de fe, a la santidad, a ser mejores miembros de la familia y mejores ciudadanos en la sociedad, para atraer a otros a Dios y a la fe”.

“De la Eucaristía recibimos la fuerza, el alimento y el impulso para responder al llamado de Dios sea cual sea el que nos haga. La Eucaristía es fuerza e impulso para el fiel cumplimiento de la misión recibida y para hacer la voluntad de Dios, de lo cual depende nuestro destino eterno”, finalizó.

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