Monseñor Garita: ¡cristianos valientes y convencidos de su fe!

“Cada cristiano recibe talentos y carismas diferentes, no para buscar bienestar personal, sino para ponerlos al servicio de la comunidad”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

La Solemnidad de Pentecostés marca la conclusión del tiempo pascual y el inicio del tiempo de la Iglesia, animada y sostenida por la fuerza del Espíritu Santo.

Así empezó Monseñor José Manuel Garita Herrera su homilía, en la celebración dominical de 10:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

“Pentecostés es una experiencia viva y permanente mediante la cual Dios continúa renovando, santificando y fortaleciendo a su pueblo”, indicó.

En este marco, se celebró también el Sacramento de la Confirmación para 107 personas (96 lo recibirán a las 4:00 p.m.).

La Primera Lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, presenta la experiencia de los discípulos reunidos en oración junto a María, se escucha un ruido semejante a un viento fuerte y aparecen lenguas como de fuego que se posan sobre cada uno de ellos.

“Así como el viento mueve y transforma todo lo que toca, el Espíritu Santo impulsa la vida del cristiano, renueva su corazón y lo fortalece para la misión. El fuego, por su parte, ilumina, purifica y enciende el amor de Dios en el corazón humano”, explicó el Obispo de Ciudad Quesada.

“Pentecostés nos recuerda que la fe no puede quedarse encerrada en el templo o en lo privado; debe convertirse en testimonio vivo, en compromiso con la verdad, la justicia, la fraternidad y el amor”.

En la Segunda Lectura, a partir de la enseñanza de San Pablo se entiende que “cada cristiano recibe talentos y carismas diferentes, no para buscar bienestar personal, sino para ponerlos al servicio de la comunidad”, comentó el pastor diocesano en su mensaje dominical.

Mientras tanto, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús Resucitado que se aparece a sus discípulos y les comunica la paz. Luego sopla sobre ellos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo”.

“Pentecostés nos invita a abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo. Necesitamos dejarnos iluminar, purificar y transformar por Él. La Iglesia y el mundo necesitan cristianos convencidos, capaces de vivir su fe con alegría y coherencia”, explicó Monseñor Garita.

Del mismo modo, comentó que “cada confirmado está llamado a ser signo de esperanza, constructor de paz y testigo del amor de Dios en su familia, en el estudio, en el trabajo y en la sociedad”.

Exhortó el Obispo de Ciudad Quesada a que todos podamos repetir con fe y confianza la oración de la Iglesia: “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”.

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