Al llegar al V Domingo del Tiempo Ordinario se nos enseña que seguir a Jesús no es una idea abstracta ni es algo que se hace en privado, el cristianismo es una experiencia concreta, visible, testimonial.
“El cristiano debe dar testimonio como luz del mundo y sal de la tierra. Desde el sermón de la montaña, Jesús nos viene enseñando cómo debe ser y actuar el discípulo, cuál ha de ser su estilo de vida”, dijo Monseñor José Manuel Garita Herrera en su homilía.
Desde la Primera Lectura, del profeta Isaías, se enseña que el verdadero culto a Dios es luminoso, visible en obras: hospedar al pobre, dar pan al hambriento, vestir al desnudo, ayudar al necesitado.
En la Segunda Lectura, de San Pablo a los Corintios, “el mensaje que predica San Pablo no es teoría ni sabiduría humana. Él predica a una persona y un acontecimiento: Cristo crucificado, en Él está la fuerza y el poder de Dios”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada, en la Misa de 8:00 a.m.
Desde el Evangelio de San Mateo el cristiano está llamado a ser sal y luz. “Jesús dice ‘ustedes son sal de la tierra y luz del mundo’. Con el testimonio de vida, con una fe concreta, con las obras, damos sabor y sentido, preservamos la fe y los valores; iluminamos y damos seguridad en medio de la incertidumbre y el miedo de la oscuridad”, agregó el pastor diocesano.
La Palabra de Dios nos habla de que deben brillar sus obras delante de los hombres. “El ser y el actuar cristianos no se esconden, no se ocultan, no son objeto de vergüenza, por el contrario, han de notarse, han de marcar la diferencia donde se está y en lo que se hace. El cristianismo es un estilo de vida concreto, es un testimonio concreto, visible, luminoso”.
“Como cristianos nunca podemos ser insípidos, ni apagados ni escondidos. Seamos visibles y presentes a través de un testimonio concreto de vida. Que se note dónde está un cristiano, cuando habla, cuando actúa, no somos de los demás o del montón; somos y debemos ser diferentes en valores, principios y estilo de vida. No se entiende quien dice tengo fe, pero no practico; ni se entiende soy católico, pero no con la Iglesia”, finalizó Monseñor Garita.
