Monseñor Garita: “el fruto del amor de Dios es la paz”

“Adviento está marcado por la esperanza y la experiencia viva de salir al encuentro del Seño que viene a salvarnos”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

El color de las vestiduras litúrgicas, la corona de Adviento y temas muy propios que llaman a la espera, a la vigilancia y al encuentro con el Señor nos introducen en el nuevo Año Litúrgico.

“Inicia el nuevo año cristiano y un nuevo tiempo litúrgico. Adviento está marcado por la esperanza y la experiencia viva de salir al encuentro del Señor que viene a salvarnos”, comentó Monseñor José Manuel Garita Herrera, en la celebración de 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

Adviento es venida, advenimiento, llegada. “Cristo viene a nuestro encuentro. Hablamos de dos venidas principales: la primera según la carne y la segunda al final de los tiempos, o al final de la vida de cada uno”, detalló.

Sin embargo, el prelado propone una venida para este momento, para “el presente, en cada persona y en cada acontecimiento”.

Es tiempo de esperanza, describió. “Hay expectación, ilusión, deseo de encuentro con el Señor que viene y nos pide abrirle el corazón. Estamos llamados a convertirnos, a estar vigilantes y preparados para su venida”, reflexionó.

“Normalmente en la vida nos preparamos para acontecimientos importantes, cuánto más entonces debemos prepararnos para el encuentro con el Señor y para el momento final, no podemos improvisar ni descuidarnos”, indicó.

Al tomar la Primera Lectura de Isaías, el pastor diocesano indica que se nos hace ver que Adviento es ir al encuentro del Señor. “Es un llamado a marchar, a caminar hacia él, a caminar por sus sendas y cumplir sus mandatos”, dijo.

Mientras tanto, en el Evangelio de San Mateo  se nos responde “cómo deberíamos prepararnos para el encuentro con el Señor que viene, debemos estar vigilando, estar en vela y preparados, porque no sabemos cuándo vendrá. El día del Señor vendrá de manera repentina e inmediata, inesperadamente”, mencionó.

En su mensaje homilético, Monseñor Garita agregó que esta espera no consiste en una vigilancia bajo el temor, sino que debe ser con esperanza y confianza.

“Esta es la actitud del verdadero creyente que ama, hace el bien y cumple voluntad de Dios. Acá no cabe el temor, se está listo y preparado, haciendo lo que Dios quiere. Si vigilamos, si producimos frutos, si somos fieles y estamos en paz entonces no hay temor. El fruto del amor de Dios es la paz”, dijo en su mensaje dominical.

En la Segunda Lectura de la Carta de San Pablo a los Romanos se describe la esperanza de ir al encuentro del Señor. Por tanto, -dice Monseñor- “esta actitud debe hacernos conscientes del momento presente que vivimos, debemos estar despiertos, vigilantes, dejar las tinieblas del pecado, ser moderados y austeros para revestirnos del Señor”.

Monseñor nos llama al inicio del Adviento a centrarnos en el Señor. “No nos salgamos de la meta y del objetivo que es el encuentro con el Señor. Cuidado con el consumismo, con el desorden, las comilonas à esa no es la fiesta verdadera. Es Jesús que viene a salvarnos, Él es la verdadera alegría y paz en medio de tanta violencia, egoísmo, envidia, sinsentido, insatisfacción, dispersión, etc”, agregó.

Por otro lado, este es un tiempo para ejercitarnos. “No sabemos cuándo será el final de todo y el final de cada uno en particular. Por ello, no podemos improvisar, como dice el dicho, nadie puede ‘jugársela’. Vigilar es estar al día, sin cuentas pendientes con el Señor y con los demás. Es tiempo para revisarnos de cara a Dios, a nosotros mismos y a los demás”, apuntó.

Por último, Monseñor llamó a que en este tiempo nos preparemos con la oración, la escucha de la Palabra, que busquemos la conversión y tengamos actos de caridad, solidaridad, austeridad y equilibrio para prepararnos a ese encuentro.

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