Monseñor Garita: El mundo necesita testigos valientes de la Resurrección

“El Señor está vivo, permanece con nosotros y nos impulsa a ser testigos valientes y convencidos de su vida nueva”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

Este II Domingo de Pascua, también conocido como Domingo de la Divina Misericordia, el Obispo de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita Herrera, animó a los fieles a vivir con valentía su fe en Cristo Resucitado, recordando que la Octava de Pascua, que hemos vivido, ha sido “un solo y gran domingo” que celebra la presencia viva y actuante de Jesús en medio de su Iglesia.

“El Señor está vivo, permanece con nosotros y nos impulsa a ser testigos valientes y convencidos de su vida nueva”, afirmó Monseñor Garita, quien llamó a no quedarnos en una fe pasiva sino a anunciar con obras y palabras que Cristo ha vencido a la muerte.

En su reflexión dominical, el Obispo recordó que la Palabra de Dios nos muestra cómo se manifiesta la presencia del Resucitado en la vida de la Iglesia. “Jesús sigue actuando a través de los apóstoles y los discípulos, manifiestan una Iglesia viva y animada por el Espíritu Santo que el mismo Resucitado le ha dado. Los apóstoles curan, sanan dolencias, hacen milagros y suscitan la fe del pueblo para creer en Cristo Resucitado”, señaló, refiriéndose a los Hechos de los Apóstoles.

A partir de la visión del Apocalipsis, Monseñor Garita subrayó que Jesús es “el primero y el último”, “el que vive para siempre”, quien tiene el dominio sobre la vida y la muerte.

Refiriéndose al Evangelio de San Juan, destacó tres dones que el Resucitado ofrece a su Iglesia: la paz, el perdón y la fe.

“La paz es un don de Dios, un fruto pascual que mucho necesitamos en nuestro corazón y en nuestro mundo, muchas veces marcados por la violencia, la angustia y el temor”, puntualizó en la Santa Eucaristía de la Catedral de Ciudad Quesada, a las 8:00 a.m..

En cuanto al perdón, recordó que Jesús confirió a los apóstoles el poder de perdonar al mundo con Dios a través del sacramento de la Reconciliación.

“Este don del perdón y de la misericordia siguen presentes y actuando en la Iglesia”, añadió.

Sobre la fe, el prelado exhortó a confiar y creer aunque no veamos, a diferencia de Tomás, pero quien luego se convirtió y terminó proclamando: “¡Señor mío y Dios mío!”.

“Nosotros hoy, en el siglo XXI, creemos y confiamos en Jesús porque damos fe a su palabra y al testimonio de la Iglesia a través de más de dos mil años”, afirmó.

En su reflexión, el Obispo de Ciudad Quesada propuso tres tareas concretas para los creyentes:

1.- Proclamemos que el Resucitado está vivo en medio nuestro; creemos en su amor, en su misericordia y en su paz que nos acompañan todos los días hasta el fin del mundo.

2.- Creemos porque tenemos fe y confiamos en el Resucitado, sin embargo, pese a que él nos ha dado su nueva vida, su amor, su paz, su misericordia y perdón, el mundo y la humanidad no han entendido todavía este mensaje y esta propuesta de vida, pues seguimos en medio de guerras y de violencias, en medio de una cultura de la muerte.

3.- Recordar y celebrar la resurrección no basta; hay que testimoniarla y hacerla vida hoy y allí dondequiera que estemos.

“Cada vez que celebramos la Eucaristía, como ahora, renovamos y actualizamos el misterio de la Pascua del Señor. Que él nos aumente la fe y nos haga capaces de ser sus testigos en el mundo”, finalizó el pastor diocesano.

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