Recordando que el camino espiritual hacia la Pascua inició con el Miércoles de Ceniza, Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada, aprovechó para expresar en su homilía que la Cuaresma es tiempo de preparación a través de la penitencia, la conversión y las obras de misericordia.
“Pascua es la meta para celebrar los misterios centrales de la fe (pasión, muerte y resurrección de Jesús). Conversión es volver al inicio, recomenzar el camino, es esperanza de renovación”, dijo en la Eucaristía que presidió, a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.
Como “hecho paradójico”, mencionó que “la conversión y el progreso en la fe se realizan a través de la tentación, pues esta nos enseña y ayuda a fortalecer la fe y la confianza en Dios; es prueba y ejercicio espiritual”.
En el Evangelio de San Lucas se lee que Jesús es llevado al desierto por el Espíritu. “Fue tentado por el demonio con tres de las tentaciones que más asechan al ser humano”, dijo el prelado.
Enumeró el materialismo. Dijo que es un engaño creer que las cosas materiales dan vida y felicidad. “La respuesta de Jesús ‘no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’, nos enseña que debemos poner la confianza solo en Dios”.
La otra tentación es el poder y el dominio. Es la creencia de que ser superiores y, en cierta manera, la idolatría, nos hacen mejores. “Jesús responde ‘sólo al Señor adorarás y servirás’, nos enseña que no hay cosa ni creatura en este mundo que merezca nuestra alabanza; solo Dios merece que nos entreguemos plenamente”.
Por último, surge la tentación de desafiar a Dios. Es la creencia de que podemos ponerle condiciones a Dios, manipularlo, hacer que haga nuestra voluntad. “Jesús dice ‘no tentarás al Señor tu Dios’; nos enseña a ser humildes y a confiar solo en Dios”.
“La tentación es enseñanza y prueba; en Dios está la fuerza y la gracia para luchar. Aprovechemos la tentación para conocernos, para crecer, para luchar en el combate cristiano”, destacó Monseñor Garita en su mensaje dominical.
De la Primera Lectura del Deuteronomio, señaló que Dios es fiel, nos sostiene y nos libra del mal. También, el pastor diocesano destacó lo que dice San Pablo, en la Segunda Lectura de la Carta a los Romanos, donde nos exhorta a creer con el corazón.
“Actualmente hay mucha sensualidad, flojedad, se busca dar gusto a los sentidos, pensar que nada es pecado, nos ataca el relativismo moral, se vive para este mundo sin una visión y esperanza en otra vida. Todo ello son tentaciones para llevarla suave, para no luchar, para no hacer penitencia, para no exigirnos cristianamente, para no cargar la cruz…”, reflexionó el Obispo de Ciudad Quesada.
Ante ello, “el cristiano ha de ser diferente; no dejarse llevar por la influencia del mundo y del mal. La fuerza para no caer en la tentación, para luchar y para ser fieles nos viene del alimento de la Eucaristía que es Cristo mismo que sufrió y venció la tentación. Él es nuestra fuerza y nuestro consuelo; sin Él nada podemos”, finalizó.
