Monseñor Garita: hemos sido llamados a una misión propia y personal

“Ser padre, madre, hijo, maestro, agricultor, profesional, voluntario… cada tarea o vocación es un proyecto de vida en el cual Dios cuenta con nosotros para el bien propio y el de los demás”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

En este IV Domingo de Pascua, el Obispo de Ciudad Quesada celebró la Eucaristía, a las 10:00 a.m., en la Parroquia El Buen Pastor, en Río Frío, en el contexto de su fiesta patronal.

“La liturgia nos presenta a Cristo Resucitado bajo la imagen del Buen Pastor que dio su vida por el rebaño”, comentó en su homilía. “Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño”, agregó.

Monseñor José Manuel Garita Herrera invitó a preguntarse: ¿qué significa ser oveja de Cristo Buen Pastor?

“Implica dejar atrás la independencia orgullosa y autosuficiente: la voz del mundo promete libertad, pero solo el Pastor nos conduce a la verdadera libertad de los hijos de Dios. Nos desafía a perdonar como él perdona, a caminar sin reserva, a arriesgar el propio descanso por el bienestar del rebaño”, respondió.

En este día la Iglesia Católica celebra la 62 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

Monseñor explicó la necesidad de orar con fuerza para que el Espíritu suscite nuevos pastores, misioneros y servidores en la Iglesia universal y en las distintas comunidades cristianas.

“Cada oración, cada sacrificio -ofrecido como fruto de esta celebración- puede ser semilla de una vocación sacerdotal o religiosa que el mundo necesita”.

Hizo un llamado a entender que cada bautizado es un llamado. “El Buen Pastor nos ha llamado a una misión propia y personal: ser padre, madre, hijo, maestro, agricultor, profesional, voluntario… cada tarea o vocación es un proyecto de vida en el cual Dios cuenta con nosotros para el bien propio y el de los demás”.

Señaló que “vocación es respuesta al llamado, respuesta a un compromiso con Dios, con la Iglesia, con los hermanos”.

En la Santa Misa también se dirigió de manera especial a los seminaristas diocesanos: “la vocación específica, que ustedes están discerniendo, los llama y compromete a tener capacidad de entregar la vida, de escuchar al Pastor en la su palabra y en el silencio de la oración; a hacerse, cercanos al pueblo; a defender la fe con caridad, valentía y convicción”.

En una exhortación para todos describió que cada gesto de caridad -la visita al enfermo, la enseñanza en la catequesis, la mano tendida al necesitado, el compartir como comunidad- sea huella y manifestación viva del Buen Pastor.

“¡Oh, Jesús, pastor eterno de tu Iglesia! Danos muchos y santos sacerdotes, consagrados y familias cristianas”, finalizó Monseñor Garita.

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