Al iniciar la homilía de este VI Domingo del Tiempo Ordinario, Monseñor José Manuel Garita Herrera cuestionó: ¿Quién es “feliz” para el mundo y la sociedad de hoy? “¿Es feliz el que tiene dinero, fama, poder, placer? Desde la fe, y es la enseñanza de hoy, verdaderamente feliz es quien confía en Dios”, expresó.
Felicidad no es simplemente sentirse bien; un sentimiento emotivo, pasajero o agradable. “Feliz es quien tiene clara su identidad, sabe quién es, cómo debe actuar, es alguien que encuentra sentido y realización a su vida a partir de valores importantes”, comentó en la Catedral de Ciudad Quesada, en la Misa de 8:00 a.m.
A la luz de los textos proclamados, comentó que, en la Primera Lectura, Jeremías señala “maldito quien confía en el hombre”. Es “una fuerte afirmación, no tiene vida, sino muerte. Por el contrario, bendito, feliz es quien confía en Señor y pone en él su esperanza”.
Por su lado, el Evangelio de San Lucas, nos trae las bienaventuranzas. Diferente a la propuesta del mundo, Jesús proclama dichosos a los pobres, a los hambrientos, a los que lloran, a los que son perseguidos.
“Jesús nos trae la vida eterna, los que sufren serán saciados, reirán, tendrán recompensa en el cielo, por esa esperanza y confianza, son verdaderamente felices, dichosos, bendecidos, bienaventurados”, afirmó el Obispo de Ciudad Quesada.
“Los ‘dichosos’ según el mundo, tendrán y tienen su ‘recompensa’ en esta vida que no es definitiva. El cristiano, que tiene clara su identidad es desde ya verdaderamente feliz y lo será plenamente en el cielo”, agregó.
Por su lado, la Segunda Lectura, de la Primera Carta del apóstol San Pablo a los Corintios, nos habla de manera contundente donde está la meta final del cristiano.
“Si Cristo no hubiera resucitado, no tendría sentido nuestra fe. San Pablo nos dice que ‘si nuestra esperanza en Cristo se redujera a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices’. Nosotros aspiramos y creemos en la vida eterna”, dijo Monseñor.
Lamentablemente, en la actualidad, se vive crisis de identidad, crisis de sentido de la vida, frustración e insatisfacción, suicidios, compensaciones en drogas, consumismo, etc. “¿Somos realmente felices? ¿Alcanzamos de verdad realización? ¿Cuáles son los criterios de felicidad que tenemos y utilizamos?”, cuestionó el prelado.
En su mensaje dominical, Monseñor Garita exhortó a buscar y preguntarse en quién y en dónde ponemos nuestra confianza.
“Dios nos ha creado para ser felices, para realizarnos y para alcanzar la vida eterna”, reiteró.
“Nos ayude esta celebración para confirmarnos en la esperanza final de la eternidad y de la resurrección: allí todo será alegría, gozo, paz y bienaventuranza por siempre. Amén”, finalizó.
