Monseñor Garita: Jesús perdona, renueva, rescata

“Somos pecadores necesitados de Dios; sin Él, sin su misericordia y perdón no somos nada, nada tendría sentido”, expresó el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

A las puertas de la gran fiesta de la Pascua y a solo ocho días del Domingo de Ramos, el Obispo de Ciudad Quesada recalcó que se nos presenta un “nuevo mensaje de misericordia y perdón, una llamada a no volver atrás y a renovar las cosas”.

“El perdón y la misericordia renuevan y recrean. Así se manifiesta en la Primera Lectura de Isaías, en el exilio dice a Israel: ‘No recuerden lo pasado, no piensen en lo antiguo, yo voy a realizar algo nuevo’. Ese es el llamado para nosotros hoy, no mirar atrás, no quedarnos estancados; el perdón y la misericordia de Dios nos hacen ir siempre adelante. Dios quiere transformarnos y recrearnos”, dijo Monseñor José Manuel Garita Herrera en la Misa de 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

San Pablo, en la Segunda Lectura a los Filipenses, habla de su “pasado oscuro y pecaminoso, pero encontró a Jesús y se convirtió”, dijo Monseñor. San Pablo se olvida del pasado y se lanza por delante para ganar a Cristo.

“Todo lo considera basura o nada con tal de ganar a Cristo. De nuevo, el perdón y la misericordia renuevan, recrean, transforman; ya no hay que mirar atrás, sino adelante; se trata de tener nueva mentalidad, una nueva manera de ser y actuar”, recalcó.

A esto nos llama la Cuaresma, “a la conversión, a un cambio de mentalidad, a un cambio de conducta; ha de ser el fruto de la Pascua”, dijo el pastor diocesano de Ciudad Quesada.

Del Evangelio de San Juan para este V Domingo de Cuaresma, la homilía de Monseñor Garita lo califica como “una de las páginas más bellas y consoladoras del Nuevo Testamento. Es la mujer adúltera que tuvo un encuentro misericordioso, transformante y renovador con Jesús; todo estaba perdido para ella, no había duda del pecado, había que aplicar la ley, se presenta una encrucijada para Jesús”.

Monseñor describe en cinco escenas ese Evangelio:

1. El hecho fatal del pecado de adulterio.

2. Jesús encara e interpela a escribas y fariseos.

3. La actitud de Jesús ante la mujer es de: paciencia, acogida, comprensión, misericordia.

4. La respuesta de Jesús: No condena ni destruye; perdona, renueva, rescata, recrea.

5. Jesús presenta una consigna y desafío: “no vuelvas a pecar”. El perdón y la misericordia renuevan y transforman.

De este modo, en su mensaje dominical, el prelado expone dos llamados para nosotros.

Primero: “No ver hacia atrás, no quedarnos estancados en el pasado. Hay gente que no termina aceptando el perdón de Dios; se atormentan y se mortifican”.

Segundo: “Aprender de la actitud misericordiosa de Jesús, quien no señala, no acusa, no tira piedras ni condena. Él escucha, acoge, levanta, llama a la conversión y a la renovación”.

En medio de un mundo que señala, condena, destruye y no reconoce ni respeta la dignidad de las personas; “entendamos que podemos fallar, no hay un modelo idílico y ficticio de personas ‘perfectas’, ‘impecables’, ‘exitosas’, ‘infalibles’. Somos pecadores necesitados de Dios; sin Él, sin su misericordia y perdón no somos nada, nada tendría sentido”, finalizó Monseñor José Manuel Garita Herrera.

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