Monseñor Garita: la experiencia de la tentación nos ayuda a crecer en fidelidad al Señor

“Aunque hoy se nos habla de tentación, caída y pecado, como parte de nuestra realidad y condición humana, lo importante es la confianza en Dios, la acción de su gracia para superarnos y levantarnos”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su espacio dominical.

Durante la Misa del I Domingo de Cuaresma, Monseñor José Manuel Garita Herrera recordó que con el Miércoles de Ceniza la Iglesia inició un camino de preparación espiritual hacia la Pascua, marcado por la penitencia y la conversión. Señaló que este tiempo tiene como propósito renovar la condición de bautizados y fortalecer la fidelidad al Señor, haciendo eco del Salmo 50: “Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme”.

El obispo explicó la necesidad de distinguir tres realidades fundamentales en la vida cristiana: la tentación, entendida como inclinación al mal; el pecado, como ruptura y caída; y la gracia, como expresión de la fidelidad y el poder de Dios que sostiene al ser humano.

Al referirse a la Primera Lectura del Génesis, destacó que el ser humano fue creado con dignidad y llamado a la felicidad en comunión con Dios, pero la tentación lo llevó a querer ir más allá de sus límites de creatura, buscando ser como Dios.

“Aunque hoy se nos habla de tentación, caída y pecado, como parte de nuestra realidad y condición humana, lo importante es la confianza en Dios, la acción de su gracia para superarnos y levantarnos, y crecer en fidelidad al Señor”, expresó en la Catedral de Ciudad Quesada, a las 8:00 a.m.

Asimismo, la Segunda Lectura de San Pablo a los Romanos, ante la realidad de la tentación y la caída, se nos da esperanza porque si el pecado entró por un primer Adán, por Cristo (nuevo Adán) viene la esperanza, la salvación y la redención.

Monseñor reflexionó sobre el Evangelio de San Mateo, y la experiencia real de Jesús quien fue llevado al desierto para ser tentado.

“El demonio es sutil, es el padre de la mentira y del engaño, incluso cita la Palabra de Dios. Tienta a Jesús sobre su condición de Hijo de Dios y su actuar como Mesías. Toca fibras delicadas y lanza trampas engañosas sobre la verdadera felicidad humana, algo que nosotros también enfrentamos”, dijo el prelado.

Jesús respondió ante el materialismo: “no sólo de pan vive el hombre”.

Jesús respondió ante la posibilidad de evitar el dolor: “no tentarás al Señor”.

Jesús respondió ante el poder: “sólo al Señor adorarás”.

“Desde el principio, el ser humano ha sido tentado, Jesús viene, encarna nuestra humanidad, es solidario, vive la experiencia de la tentación y vence al tentador”, destacó Monseñor Garita.

“La experiencia de la tentación es aleccionadora porque nos ayuda a conocernos, nos prepara para la lucha, nos enseña a poner nuestra confianza en el Señor y a crecer en fidelidad a él”, finalizó.

ÚLTIMAS NOTICIAS