En el Domingo XXVII del Tiempo Ordinario surge el tema de la fe, la relación con Dios y la confianza en él. “Se nos ha venido insistiendo en no poner la confianza en bienes materiales ni riquezas, porque lo que da sentido a nuestra vida es el Señor”.
De este modo, Monseñor José Manuel Garita Herrera, Obispo de Ciudad Quesada, inició su homilía.
“En la actualidad hay muchos alejados, incrédulos, indiferentes, no les dice nada Dios ni la fe. El desafío para nosotros es confesar, testimoniar la fe y tener renovada conciencia misionera; es responsabilidad de todos, desde el bautismo”, agregó.
En la Primera Lectura de Habacuc surge la pregunta de cómo Dios permite la injusticia, el mal, la destrucción. La respuesta está en que mientras el impío confía en sí mismo, “el justo vivirá por la fe”. “Fe es serenidad y confianza aun en medio de la adversidad”, dijo el obispo, en la Misa de 8:00 a.m.
“En el Evangelio, los apóstoles le piden a Jesús que les aumente la fe. Para el Señor no es algo de cantidad, sino de cualidad. Quiere una fe de gran fuerza y vitalidad como para arrancar un árbol, o como una semilla de mostaza muy pequeña en cantidad y tamaño pero que tiene una fuerza vigorosa y un dinamismo extraordinario. Se necesita una fe profunda, sólida, fuerte y así hemos de pedir que el Señor nos aumente la fe”, dijo Monseñor Garita.
Igualmente, en esa línea, en la Lectura de la Segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo, se nos habla de guardar un tesoro: la fe y el amor que tienen fundamento en Cristo Jesús. “Somos invitados a valorar la fe como un tesoro y a cuidarlo con la ayuda del Espíritu Santo”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada.
Monseñor José Manuel, para hacer comprender de mejor manera este don de la fe, nos describe varios puntos:
• La fe es un don, una gracia: no podemos tenerla como cosa nuestra; hay que pedirla, siempre en oración y desde la oración.
• La fe ilumina y da sentido: en medio de tanta oscuridad, dudas, escepticismos, racionalismos, sinsentidos, absurdos, etc.
• Hay que conocerla y formarse: hay espacios y oportunidades para ello, incluso solos podemos adentrarnos en la fe.
• Hay que dar testimonio porque la fe es vida, experiencia de todo momento y circunstancia: no es algo ocasional o de interés que tengamos en el momento que la ocupemos, es siempre.
• Es relación permanente con Dios: debe abarcar toda la vida, todo momento y circunstancia.
• Nos hace ver, juzgar y vivir diferente, con sentido sobrenatural: la fe nos ayuda a tener otros criterios y otra mirada.
• En definitiva, nos lleva a cumplir la voluntad de Dios: la fe es el fin y el objeto; nos lleva a decir como el evangelio de hoy “somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. La fe nos lleva a hacer lo que Dios quiere y nos pide.
