En este III Domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia celebra el VII Domingo de la Palabra de Dios; en esta ocasión el lema de reflexión es “Que la Palabra de Cristo habite en vosotros” (Col 3,16).
Monseñor José Manuel Garita Herrera presidió la Eucaristía a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.
Reflexionó sobre la Primera Lectura, donde el profeta Isaías proclama que un pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz.
“Dios no es indiferente a esta realidad. Él irrumpe con su Palabra como luz que orienta, consuela y despierta esperanza”, señaló.
“Esa luz no es abstracta, sino que se concreta en la persona de Jesucristo. Él es la Palabra hecha carne, el rostro visible del amor de Dios”, agregó.
Al tomar el Evangelio de Mateo vemos cómo Jesús comienza su misión precisamente en una región marcada por la marginalidad y el sufrimiento. “Jesús elige los lugares heridos”, dijo el pastor diocesano de Ciudad Quesada.
Tomando como escena el llamado de Jesús a sus discípulos, Monseñor hace alusión a que nuestra respuesta debe ser similar. Como los discípulos que dejan las redes y la barca, “la Palabra de Dios no nos deja donde estamos. Nos invita a salir de nuestras comodidades, rutinas y miedos”, dijo Monseñor Garita en su mensaje dominical.
“Celebrar hoy el VII Domingo de la Palabra de Dios es recordar que nuestra fe no se basa en ideas, sino en un Dios que habla, se comunica y se hace cercano”, expresó.
En esa invitación a la acción, el Obispo de Ciudad Quesada nos pide que, al escuchar la Palabra de Dios, “podamos responder como los primeros discípulos: dejando atrás lo que nos ata y siguiendo a Jesús con un corazón libre y confiado”.
