Este domingo 8 de junio, en la Catedral de Ciudad Quesada, Monseñor José Manuel Garita Herrera, presidió la Solemnidad de Pentecostés, a las 10:00 a.m.
Con esta celebración culmina el tiempo pascual. En la homilía, el pastor diocesano se refirió a la primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles que decía: “Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos. De repente, se produjo desde el cielo un estruendo como de un viento violento que llenó toda la casa donde estaban reunidos”.
“Aquel viento fuerte trajo el fuego purificador que transformó el miedo de los discípulos en misión valiente, y la confusión de lenguas de las naciones en unidad de un solo corazón. Así, el Espíritu imprimió en ellos el impulso de evangelizar, derribando los muros de la incomprensión y sembrando unidad y comunión”, destacó Monseñor.
Por su lado, al hacer mención del Evangelio de San Juan, este nos sitúa en la tarde del Domingo de Pascua cuando el Señor Resucitado “exhaló y sopló” sobre los Apóstoles: “‘Recibid el Espíritu Santo’ les dijo, otorgándoles también el don de perdonar pecados. Ese soplo y aliento del Espíritu anticipa y sostiene la misión de la Iglesia: ser sacramento, signo visible del amor y la misericordia divina”.
En este contexto, también se celebró el Sacramento de la Confirmación, por eso, el prelado recalcó que como miembros de la Iglesia estamos llamados a responder al desafío propuesto entonces a los apóstoles.
“Necesitamos cristianos, miembros de la Iglesia con verdadero impulso evangelizador y ardor misionero para llevar el fuego del Espíritu Santo a sus distintos ambientes: familias, amigos, centros educativos, barrios e incluso redes sociales”, destacó.
Estamos llamados a enfrentar los desafíos de hoy -dijo Monseñor Garita- como lo son: el relativismo moral, la indiferencia religiosa, el uso inadecuado de las redes sociales, el consumismo y el placer sin límites.
“Estamos llamados a ser diferentes en medio del mundo, ser fermento de comunión y defensores de los valores que dan sentido”, indicó.
Asimismo, el Obispo de Ciudad Quesada destacó la presencia de la Virgen María, que estuvo junto a los apóstoles el día de Pentecostés en la espera del Espíritu, y pidió su intercesión especialmente sobre los nuevos confirmados.
“Que el fuego de Pentecostés les abrace y transforme para anunciar con alegría el Evangelio como auténticos y valientes testigos de esperanza donde quiera que estén y en medio de lo que hagan”, finalizó.
