“Estamos llamados a vivir una fe activa y vigilante, poniendo la confianza en Dios y no en los bienes de este mundo”.
De esta forma el Obispo de Ciudad Quesada centró su mensaje dominical en este Domingo XIX del Tiempo Ordinario, en la celebración eucarística de la Catedral de Ciudad Quesada, a las 8:00 a.m.
Según la Liturgia propuesta se continúa reflexionando sobre nuestra actitud ante las riquezas y bienes materiales de este mundo.
“Somos llamados a ser sabios, a reflexionar sobre cómo vivimos, cómo usamos los bienes y en dónde o en quién está nuestra confianza”, dijo Monseñor José Manuel Garita Herrera.
La Primera Lectura de la Sabiduría muestra al pueblo de Israel que supo ser sabio, vigilar y esperar el paso del Señor la noche de Pascua en Egipto. “Dios que es fiel y cercano los libró de la esclavitud. Esa vigilia nocturna es para nosotros un recordatorio para ser activos y confiados en la fe, vigilantes y espabilados, preparados para el paso y llegada del Señor”, agregó el prelado en su homilía.
En el Evangelio de San Lucas, Jesús dice “no temas rebañito”, ante lo cual el obispo reiteró que la fe es confianza.
“El Padre nos dará el Reino por eso, nos dice ‘acumulen en el cielo un tesoro que no se acaba, donde no llega el ladrón ni carcome la polilla. Donde está tu tesoro, allí está tu corazón’”.
El Evangelio también muestra tres parábolas y presenta al señor que regresa de la boda, al ladrón de noche y al administrador infiel.
“Es una muestra más de que debemos vivir con una fe activa y estar preparados. No somos cristianos de ocasión, no podemos estar distraídos ni atenidos, no podemos estar improvisando ni apegados a los tesoros de este mundo. Tantos viven sin sentido, sin ideales ni trascendencia; tantos se sienten vacíos e insatisfechos, aunque tengan bienes y dinero porque su corazón, su mente, toda su vida… están apegados a los falsos tesoros de este mundo”, señaló el Obispo de Ciudad Quesada.
Asimismo, la Segunda Lectura de la Carta a los Hebreos muestra que “la fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve”. “Hay varios ejemplos de personajes bíblicos que fueron modelo por su fe, confiaron, obedecieron, vigilaron, vivieron preparados con la mente y el corazón en el tesoro del cielo, no se dejaron seducir, engañar ni atrapar”, añadió Monseñor Garita.
“Que esta Eucaristía nos ayude y disponga a vivir una fe activa, operante y vigilante para hacer de Cristo nuestro tesoro y poner en Él nuestro corazón”, finalizó.
