Monseñor Garita: “Que esta Cuaresma nos ayude a encontrar respuesta a nuestras carencias y necesidades”

En su mensaje dominical, el Obispo de Ciudad Quesada realiza estas preguntas: “¿Qué tipo o tipos de sed podemos identificar en este momento de nuestra vida? ¿Dónde o en quién buscamos saciarla? ¿En Dios que nos colma y da sentido? ¿O en el mundo y sus cosas que nos defraudan y nos dejan en el vacío del sinsentido y de la frustración?”.

“La Pascua comienza a vislumbrarse en el horizonte y la liturgia nos orienta con mayor claridad hacia la meta cuaresmal: el encuentro definitivo con Cristo muerto y resucitado”.

De este modo, el Obispo de Ciudad Quesada dio inicio a su homilía en este III Domingo de Cuaresma, que lleva un marcado acento bautismal. “Estamos llamados a renovar la gracia recibida con este sacramento y a profundizar la experiencia de nuestra fe”, dijo Monseñor José Manuel Garita Herrera.

Destacó que el agua es sinónimo de vida, fecundidad, purificación y regeneración. Sin agua no hay futuro, no hay crecimiento, no hay esperanza.

Al repasar la Primera Lectura, tomada del libro del Éxodo, se presenta al pueblo de Israel caminando por el desierto. “El pueblo tiene sed y, como tantas otras veces, murmura y protesta. Reclama a Moisés y cuestiona a Dios: “¿Por qué nos sacaste de Egipto?”. Notemos que la sed física se convierte rápidamente en crisis de fe”, reflexionó el prelado.

Sin embargo, Dios no abandona a su pueblo. Moisés clama y Dios responde de inmediato: hace brotar agua de la roca.

A la luz del Evangelio de San Juan, Jesús se encuentra con una mujer samaritana junto al pozo de Jacob.

“Aquí ya no es solo el ser humano el que tiene sed de Dios, sino que es Dios mismo quien se muestra sediento del hombre. Jesús pide agua, inicia el diálogo, se acerca sin prejuicios, cruza barreras religiosas, sociales y morales. Lo que comienza como una conversación cotidiana se transforma en un verdadero proceso de fe”, apuntó el pastor diocesano de Ciudad Quesada.

En su reflexión hace hincapié en que la mujer va al pozo a buscar agua, como todos los días. Pero en el fondo, como todo ser humano, busca algo más: busca y necesita sentido, felicidad, plenitud. “Su historia de vida, marcada por relaciones rotas y búsquedas insatisfechas, refleja el corazón humano que intenta saciar su sed en muchas fuentes que no logran colmarlo”.

“Hermanos, si bebemos del agua viva que es Cristo, nunca más tendremos sed. Esto no significa que desaparezcan los problemas o las dificultades, sino que encontramos un sentido nuevo y más profundo a la vida. Solo Dios puede saciar el anhelo más hondo del corazón humano”, añadió Monseñor Garita en la Catedral de Ciudad Quesada.

Asimismo, el obispo resaltó de la Segunda Lectura, tomada de la carta a los Romanos, que “Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores. Él es la fuente de la reconciliación, de la paz y de la esperanza. Una esperanza que no defrauda”.

Tras estas reflexiones, Monseñor Garita lanzó estas preguntas: “¿Qué tipo o tipos de sed podemos identificar en este momento de nuestra vida? ¿Dónde o en quién buscamos saciarla? ¿En Dios que nos colma y da sentido? ¿O en el mundo y sus cosas que nos defraudan y nos dejan en el vacío del sinsentido y de la frustración?”

“Que esta Cuaresma, en camino hacia la Pascua, nos ayude a encontrar respuesta, sentido y satisfacción a nuestras carencias y necesidades más profundas”, finalizó.

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