Monseñor Garita: reconciliación como camino urgente de conversión

“El Señor quiere que el pecador se convierta y viva”, expresó el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

Al llegar a la mitad del camino cuaresmal, Monseñor José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada, recordó que este tiempo litúrgico se caracteriza por una fuerte llamada a la conversión, sostenida en la infinita misericordia de Dios.

Durante su mensaje dominical, correspondiente al III Domingo de Cuaresma, celebrado este 23 de marzo de 2025, advirtió: “no podemos ni debemos abusar de la paciencia y bondad del Señor”. Afirmó que la conversión no puede postergarse, pues “el Señor nos da una y otra oportunidad; hay que aprovechar y actuar”.

Refiriéndose al Evangelio según San Lucas, Monseñor Garita explicó que Jesús, mediante dos ejemplos de su tiempo –la tragedia de los galileos cuya sangre fue mezclada por Pilato con los sacrificios y el derrumbe de la torre de Siloé– no busca intimidar, sino hacer una llamada clara a la conversión. “No es una amenaza, pero sí una invitación firme a no quedarse de brazos cruzados”, destacó.

“La conversión es una urgencia”, dijo el obispo. El Señor “da tiempo y oportunidad, no destruye ni condena”, añadió, pero recalcó que esa generosidad no debe llevarnos a confiarnos: “hay que actuar, hay que dar el paso”.

También se refirió a la figura de Moisés en el libro del Éxodo, quien se descalzó ante la presencia divina. Ese gesto de humildad debe inspirar hoy a los creyentes a “despojarnos de muchas cosas para liberarnos del pecado y del mal”.

En su reflexión en Misa de 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, el pastor diocesano advirtió sobre la tentación del orgullo espiritual, recordando la actitud del pueblo de Israel en el desierto y las palabras de San Pablo en la Segunda Lectura: “Quien se sienta seguro, cuídese de no caer”.

A la luz del mensaje claro y exigente del Evangelio Monseñor Garita planteó tres puntos para el discernimiento de los fieles:

1. El relativismo espiritual de hoy: “No pocas personas viven muy al margen de Dios, incluso como si no existiera”, lamentó. Señaló que muchos también lo desafían, pensando que todo será perdonado sin arrepentimiento verdadero. “Esta es la forma de pensar del ambiente relativista y comodista de hoy; estemos alertas y con cuidado”, indicó.

2. La fe no se improvisa: Recurriendo a la sabiduría popular, Monseñor recordó: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Animó a seguir caminando con una actitud seria y responsable, pues “la fe es un camino y una experiencia de toda la vida, en los cuales nos vamos arrepintiendo, convirtiendo y madurando”. Citando al Papa Francisco, invitó a “pedir el don de las lágrimas y la vergüenza de los pecados”.

3. Un signo concreto de conversión: Esto es el Sacramento de la Reconciliación. Invitó a los fieles a acercarse con humildad, con arrepentimiento y propósito sincero de mejora. Recordó que, según la fe de la Iglesia, todos hemos de enfrentar “la muerte, el juicio, el infierno o la gloria”, por lo que no podemos seguir “el relativismo o facilismo que tanto abundan hoy”.

El Obispo de Ciudad Quesada, destacó el valor de la Eucaristía como fuerza y alimento en este camino: “Nos da humildad y obediencia para dejar actuar a Dios”. Concluyó diciendo que “el Señor quiere que el pecador se convierta y viva”.

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