Monseñor Garita: renovarnos en el bien y en el amor

“Estamos llamados a optar por el bien y por la vida, porque de Dios solo procede el bien; Él nos ha dado la libertad para elegirlo y practicarlo”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

La perfección de la ley cristiana consiste en la plenitud del amor. Ese fue el mensaje central del VI Domingo del Tiempo Ordinario, según lo expresó en su homilía Monseñor José Manuel Garita Herrera, obispo de Ciudad Quesada.

Durante la Eucaristía de las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada, el prelado recordó que Jesús continúa desarrollando el Sermón de la Montaña, mostrando el estilo de vida propio del discípulo. “El cristiano siempre aspira a más, a la perfección; no es conformista ni mediocre”, afirmó.

El pastor diocesano subrayó una afirmación clave del Señor: “No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud”. En esa línea explicó que, según la Primera Lectura del libro del Sirácide o Eclesiástico, Dios ha concedido al ser humano el don de la libertad para elegir entre el bien y el mal. “Estamos llamados a optar por el bien y por la vida, porque de Dios solo procede el bien; Él nos ha dado la libertad para elegirlo y practicarlo”, señaló.

Al profundizar en el Evangelio de Mateo, indicó que Jesús nos llama a vivir el bien en su máxima expresión, que es el amor. “A eso se refiere cuando habla de dar plenitud. El amor siempre nos impulsa a ir más allá, a no quedarnos en lo mínimo ni conformarnos”, agregó.

Monseñor Garita también destacó los contrastes que presenta el Evangelio: “Se les dijo… pero yo les digo”. Con estas expresiones —explicó— Jesús no elimina la ley, sino que la lleva a su raíz más profunda.

Así, para el cristiano, el mandamiento “no matarás” implica no dejar espacio al enojo, la ofensa o el insulto contra el hermano. “No cometerás adulterio” supone purificar la mirada y el corazón. “No te divorciarás” significa amar de verdad y vivir la fidelidad. Y “no jurarás en falso” conduce a una coherencia tal que ni siquiera sea necesario jurar.

“Se trata de una enseñanza nueva, de una manera nueva de ser y de actuar”, expresó el obispo.

En la Segunda Lectura, San Pablo habla a los Corintios de una sabiduría que no proviene de este mundo ni es meramente humana. “Cristo es nuestra nueva ley y nuestra verdadera sabiduría”, recordó el pastor diocesano.

“Quien vive la plenitud que pide Jesús no se limita a cumplir una norma sobre lo que debe o no debe hacer, sino que vive según el Espíritu de Dios, ejerciendo su libertad para obrar el bien y crecer constantemente en el amor”, detalló.

Finalmente, a las puertas de la Cuaresma, Monseñor Garita señaló que se abre un tiempo propicio y de gracia para revisar la propia vida a la luz del Evangelio. Invitó a los fieles a plantearse preguntas concretas: ¿vivimos con auténtica exigencia evangélica o nos conformamos con el mínimo esfuerzo?, ¿somos conscientes de que el Señor siempre nos llama a dar un paso más en el amor?

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