Monseñor Garita: somos llamados a ser peregrinos de esperanza

“En un mundo que muchas veces empuja a cerrar el corazón, a vivir con desconfianza o indiferencia, la esperanza comienza cuando nos abrimos a los demás”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

En su mensaje dominical el Obispo de Ciudad Quesada habla de cuatro personajes, muy distintos entre sí, pero que comparten algo en común, según explicó: “dejaron entrar a Dios en sus vidas y con esto se transformaron y transformaron el mundo que los rodeaba”. 

Uno es Abraham quien según la Primera Lectura recibe con generosidad a tres visitantes que no conocía. “Ese gesto cambió su vida: recibió una promesa que parecía imposible: a sus 90 años sería padre de un hijo con su esposa estéril y anciana”.

“En un mundo que muchas veces empuja a cerrar el corazón, a vivir con desconfianza o indiferencia, la esperanza comienza cuando nos abrimos a los demás”, agregó Monseñor José Manuel Garita Herrera. Esta actitud de Abraham nos llama a ser hospitalarios.

Otro personaje es el salmista. “Dice que quien actúa con justicia y verdad vivirá en la presencia del Señor”.

“Esto nos recuerda algo esencial: la esperanza no es pasiva, ingenua o tonta. Se construye desde la vida diaria, con decisiones honestas, justas y coherentes. Viviremos en presencia del Señor no solo en el cielo, sino de muchas maneras ya desde este mundo”, explicó el Obispo de Ciudad Quesada en su homilía, a las 9:00 a.m.., en el Centro Ecuestre La Marina en Aguas Zarcas, donde se celebró la X Edición del Día Jove con Jesús.

En la Segunda Lectura de Colosenses, Monseñor recuerda las palabras de San Pablo: “Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo”. Es decir, el apóstol no se queja -dijo el Obispo- pone su dolor al servicio del bien de otros.

“En un mundo que evita el sufrimiento a toda costa, San Pablo nos recuerda que cuando cada uno ofrece su esfuerzo, sus luchas, incluso su dolor, por amor, ello tiene un valor inmenso e incalculable”.

Finalmente, en el Evangelio de San Lucas aparecen dos hermanas. Marta está agobiada por todo lo que hay que hacer. María, en cambio, se sienta a los pies de Jesús a escucharlo. Y Jesús dice: “María ha escogido la mejor parte”.

“No es que el trabajo de Marta no valga, sino que Jesús nos enseña que, en medio del ruido, del activismo y de la velocidad, nos detengamos para escuchar y estar con Él. En este Año Jubilar, el Papa León XIV nos llama a caminar con esperanza. Pero ese caminar no es solo acción, también necesita oración, silencio, escucha interior”, comentó.

En síntesis, vivir en esperanza es servir a los demás, especialmente a los más pobres, es evangelizar con alegría, es ofrecer nuestros sufrimientos al servicio de la Palabra. Se nos llama a imitar a Abraham, al salmista, a Pablo, a María.

“La esperanza cristiana es una certeza basada en el amor de Dios, que nunca falla. Es confiar en que, aunque el camino sea duro, Dios camina con nosotros y tiene la última palabra”, finalizó Monseñor Garita. 

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