Monseñor Garita: somos templos vivos de Dios construidos por el amor

“Se nos llama a cuidar el templo interior, a revisar si nuestro corazón está limpio y disponible para que Dios habite en él”, dijo el Obispo de Ciudad Quesada en su mensaje dominical.

Este domingo 9 de noviembre se celebró la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral del Papa, la Iglesia madre de Roma y, por tanto, de todas las iglesias del mundo.

“No conmemoramos a un santo ni un misterio de la vida de Cristo, sino la consagración de un edificio, de una casa de Dios. Pero como toda fiesta de la Iglesia, ésta tiene un significado profundamente espiritual y eclesial que nos toca a todos”, explicó Monseñor José Manuel Garita Herrera, en la Eucaristía que presidió a las 8:00 a.m., en la Catedral de Ciudad Quesada.

“Al celebrar la dedicación de la catedral del Papa, celebramos también nuestra comunión con el Santo Padre León XIV y, a través de él, con toda la Iglesia universal. No es solo la fiesta de un templo en Roma, sino una invitación a reconocer que todos formamos parte de un solo edificio espiritual, cuya piedra angular es Cristo”, dijo el prelado.

A la luz de las lecturas, Monseñor Garita resaltó las ideas principales. En la Primera Lectura del profeta Ezequiel se nos ofrece la imagen del templo de Jerusalén donde brota un río de agua viva, que va fecundando y dando vida por donde pasa. “Esa visión es símbolo del Espíritu Santo que brota del corazón de Dios y que, a través de la Iglesia, da vida al mundo”, destacó.

El Salmo 45 revela el río que alegra a la ciudad santa, río que es la presencia de Dios en medio de su pueblo. “La Iglesia, cuando vive unida a Cristo, es esa ciudad de Dios que se alegra porque el Señor habita en ella”, señaló el pastor diocesano.

En la Segunda Lectura, de la Primera Carta a los Corintios, San Pablo nos recuerda que nosotros mismos somos el templo de Dios. “Si Cristo es el fundamento, todo se mantiene firme; si construimos sobre nosotros mismos, todo se derrumba”, dijo Monseñor Garita.

De igual manera, al reflexionar sobre el Evangelio de San Juan “Jesús nos enseña que el verdadero templo donde habita Dios no está hecho de piedra, sino de carne, de vida entregada, de amor. Él es el nuevo templo, y nosotros, por el bautismo, somos miembros de ese Cuerpo. En Cristo, la humanidad entera se convierte en la verdadera morada de Dios”.

Con la fiesta de la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán “renovamos nuestro vínculo de comunión con el Papa León, signo visible de la unidad de la Iglesia”.

Como enseñanzas de esta celebración, el Obispo de Ciudad Quesada señala que somos invitados “a cuidar y valorar nuestros templos como lugares sagrados donde Dios se manifiesta y reúne a su pueblo. Que nuestros templos sean siempre casas de oración, de encuentro, de acogida”.

“Se nos llama a cuidar el templo interior, a revisar si nuestro corazón está limpio y disponible para que Dios habite en él”, dijo en su mensaje dominical.

Por último “esta fiesta nos impulsa a vivir la comunión eclesial, a sentirnos parte de la Iglesia universal, en unión con el Papa y con todos los fieles del mundo. Esa comunión es fuente de vida, de alegría y de misión”.

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