Fiesta patronal de San Gerardo María Mayela 2026.
Comunidad filial de Quebrada Grande, Parroquia San Antonio de Padua de Pital, viernes 16 de octubre, 6:00 p.m.
Hermanos, nos reunimos con alegría para celebrar esta fiesta patronal en honor de san Gerardo María Mayela, dando gracias a Dios por el don de la fe, por esta comunidad y por el testimonio de este santo que, con su vida sencilla y entregada, nos sigue recordando que la santidad es posible cuando ponemos nuestra confianza en el Señor y nos disponemos a cumplir su voluntad. La fiesta patronal no es solamente una tradición religiosa o una ocasión para encontrarnos y compartir, sino que es, ante todo, una oportunidad para renovar nuestro compromiso cristiano y preguntarnos cómo estamos viviendo el Evangelio en nuestras familias, en nuestra comunidad y en nuestra relación con los demás.
La primera lectura, tomada de la carta de San Pablo a los efesios, nos recuerda que hemos sido elegidos por Dios y destinados a ser su pueblo, y que hemos recibido el sello del Espíritu Santo como garantía de la herencia prometida. ¡Qué importante es recordar que nuestra vida está en las manos de Dios y que no somos fruto del azar ni estamos abandonados a nuestra suerte! Somos amados por el Señor, llamados a vivir en comunión con Él y destinados a participar de su vida.
Esta certeza debe sostener nuestra esperanza, especialmente en los momentos de dificultad, cuando aparecen las preocupaciones familiares, los problemas económicos, las enfermedades o las incertidumbres del futuro. Nuestra seguridad no consiste en tenerlo todo resuelto, sino en saber que Dios permanece fiel y que su Espíritu nos acompaña. Por eso, celebrar a San Gerardo significa también renovar nuestra identidad cristiana, vivir con gratitud el don del bautismo y procurar que nuestra manera de actuar refleje la presencia de Dios en medio de nosotros.
El evangelio de San Lucas nos invita a no dejarnos dominar por el miedo: «No teman a los que matan el cuerpo y después de esto no pueden hacer nada más». Jesús nos recuerda así que somos valiosos a los ojos del Padre y que ni siquiera un pajarillo cae en el olvido de Dios. Si el Señor cuida de sus criaturas, ¡cuánto más cuidará de nosotros, que somos sus hijos! Esta confianza no significa que nunca tendremos dificultades, sino que podemos atravesarlas sin perder la esperanza. Tampoco significa desentendernos de nuestras responsabilidades; al contrario, quien confía en Dios encuentra fuerzas para trabajar, servir, perdonar y seguir adelante, aun cuando las circunstancias sean adversas. En una comunidad como Quebrada Grande, esta Palabra nos invita a fortalecer la solidaridad, acompañar a quienes sufren, sostener a las familias que atraviesan momentos difíciles y no permitir que el temor, la indiferencia o las divisiones apaguen la alegría de nuestra fe.
San Gerardo María Mayela, nacido en Italia en 1726, fue un hermano religioso redentorista que se distinguió por su humildad, su espíritu de oración y su generosa disponibilidad para servir. Aunque experimentó limitaciones y dificultades, no permitió que éstas lo apartaran de su vocación. Se entregó a Dios con sencillez y realizó con amor los trabajos que se le confiaban, incluso aquellos que podían parecer insignificantes a los ojos del mundo. Su vida nos enseña que la santidad no depende de ocupar puestos importantes, recibir reconocimientos o realizar obras extraordinarias, sino de amar a Dios y a los hermanos en las circunstancias concretas de cada día. San Gerardo supo descubrir la voluntad de Dios en el servicio cotidiano y poner sus capacidades al servicio de la comunidad religiosa y de las personas que encontraba en su camino. Por su confianza en la providencia divina, también es invocado de manera especial por las madres y las familias que esperan un hijo, así como por quienes atraviesan situaciones difíciles. Su ejemplo nos anima a confiar en el Señor y a convertir esa confianza en una vida de caridad y entrega.
Hermanos, me parece importante y necesario preguntarnos: ¿Qué nos pide hoy esta fiesta patronal? En primer lugar, ser una comunidad que confía en Dios y vive con esperanza: no podemos permitir que las dificultades nos roben la paz ni que los problemas nos hagan olvidar las bendiciones recibidas. Cultivemos la oración en nuestras familias, la participación en la Eucaristía y la cercanía a la Palabra de Dios.
En segundo lugar, hacer del servicio una expresión concreta de nuestra fe: siguiendo el ejemplo de San Gerardo, aprendamos a valorar los pequeños gestos como escuchar a quien necesita desahogarse, visitar a un enfermo, acompañar a una persona adulta mayor, ayudar a una familia necesitada, reconciliarnos con quien nos hemos distanciado y colaborar generosamente en la vida de nuestra comunidad.
En tercer lugar, cuidar la unidad y el buen trato entre todos: la devoción a un santo pierde su fuerza evangelizadora si no se traduce en respeto, fraternidad y misericordia. No basta con celebrar al patrono; es necesario imitarlo en su humildad, disponibilidad y amor a Dios.
Queridos hermanos, que San Gerardo María Mayela interceda por esta comunidad de Quebrada Grande, por sus niños y jóvenes, por los matrimonios y las familias, por los enfermos, por las madres y por todas las personas que necesitan una palabra de aliento. Que su ejemplo nos ayude a vivir sin miedo, con el corazón puesto en Dios y las manos dispuestas a servir. Que esta fiesta patronal no termine cuando concluyan las celebraciones, sino que continúe en el compromiso diario de ser mejores discípulos de Jesucristo.
Recordemos que somos amados por el Padre, sellados con el Espíritu Santo y llamados a construir una comunidad donde nadie se sienta olvidado ni abandonado. Que, bajo la protección de San Gerardo, nuestra fe se fortalezca, nuestra esperanza se renueve y nuestra caridad se haga visible en obras concretas de amor. Así sea, amén.
¡San Gerardo María Mayela! Ruega por nosotros.
