Eucaristía de inicio Visita Pastoral.
Parroquia de San Roque, Jueves 2 de julio de 2026,
Centro Parroquial, 6:00 p.m.
Hermanos todos:
Con mucha alegría y esperanza, iniciamos con esta Eucaristía la visita pastoral a esta comunidad parroquial de San Roque. Vengo como pastor de esta Iglesia diocesana para encontrarme con ustedes, escucharlos, orar juntos y renovar nuestra comunión en Cristo. La visita pastoral es, ante todo, un tiempo de gracia en el que el Señor nos invita a caminar juntos, a discernir su voluntad y a fortalecer nuestra misión como discípulos misioneros.
La Palabra de Dios que hemos escuchado ilumina profundamente este momento. El profeta Amós, en la primera lectura, nos presenta la figura de un hombre sencillo, llamado por Dios cuando cuidaba el rebaño. Él no buscó protagonismo ni prestigio; simplemente respondió con fidelidad al envío del Señor. Frente a las presiones de quienes querían silenciarlo, Amós afirma con humildad y firmeza que no anuncia un mensaje propio, sino la Palabra que Dios le ha confiado. También hoy la Iglesia necesita bautizados que, desde su propia vocación y estado de vida, vivan con valentía la misión recibida en el Bautismo, sin miedo a dar testimonio del Evangelio en medio de los desafíos de nuestro tiempo.
El salmista nos recuerda que la ley del Señor es perfecta, que reconforta el alma y alegra el corazón. La Palabra de Dios es una luz que orienta nuestros pasos y sostiene nuestras comunidades. Por eso, toda renovación pastoral comienza escuchando al Señor y dejándonos conducir por Él. Una Parroquia que escucha la Palabra es una comunidad cristiana que aprende a discernir, a dialogar y a responder creativamente a las necesidades de las personas.
En el Evangelio de San Mateo vemos a Jesús que, antes de devolver la salud física al paralítico, le ofrece el don más grande: el perdón de sus pecados. De esta manera nos enseña que la verdadera sanación comienza en el corazón y que solo Dios puede restaurar plenamente la vida de la persona. Pero también llama la atención la fe de quienes llevaron al enfermo hasta Jesús. Ellos no permanecieron indiferentes; se hicieron responsables del sufrimiento de su hermano y colaboraron para acercarlo al Señor. Esta escena expresa muy bien el sentido de la corresponsabilidad en la Iglesia: nadie camina solo; todos somos llamados a llevar a nuestros hermanos al encuentro con Cristo.
Precisamente ese será uno de los propósitos fundamentales de esta visita pastoral: dialogar con ustedes sobre la corresponsabilidad que nace de nuestro Bautismo, a la luz del norte pastoral diocesano y de las prioridades pastorales que, como Iglesia Particular, hemos discernido para este tiempo. Todos hemos recibido el mismo Espíritu y todos participamos, desde diversos ministerios, servicios y carismas, en la única misión evangelizadora de la Iglesia. La Parroquia no es únicamente la tarea del párroco, sus vicarios o de algunos colaboradores, sino de toda la familia de Dios en la que cada bautizado tiene un lugar, una responsabilidad y un don que ofrecer para la edificación del Reino.
Deseo expresar un agradecimiento muy especial al P. Camilo Fernando, al P. Félix Ángel y al P. Carlos Alberto que sirven en esta querida Parroquia. Gracias por su entrega generosa, por el anuncio perseverante de la Palabra, por la celebración de los sacramentos, por la cercanía con los enfermos, las familias, los jóvenes y los más necesitados. Sabemos que el ministerio sacerdotal exige disponibilidad constante y muchas veces supone sacrificios silenciosos que solo Dios conoce. Que el Señor los fortalezca y los llene de esperanza para seguir siendo pastores según su corazón.
Al mismo tiempo, agradezco sinceramente a todos los grupos, movimientos, ministerios, consejos parroquiales, catequistas, agentes de pastoral, ministros de la comunión, servidores de la liturgia, colaboradores de la pastoral social, jóvenes, familias y tantas personas que, con generosidad y espíritu de servicio, hacen visible el rostro vivo de esta comunidad. Gracias porque cada uno, desde su vocación, contribuye a que esta Parroquia sea un espacio donde se anuncia el Evangelio, se celebra la fe y se viva la caridad.
Que estos días de visita pastoral sean una oportunidad para escucharnos mutuamente con sinceridad, reconocer los dones que el Señor ya ha sembrado entre nosotros, afrontar con esperanza los desafíos que aún tenemos y renovar nuestro compromiso con la misión. No buscamos simplemente conservar lo que hemos recibido, sino dejarnos impulsar por el Espíritu Santo para ser una Iglesia cada vez más cercana, participativa, misionera y corresponsable.
Pidamos la intercesión de San Roque, patrono de esta comunidad, cuya vida de servicio, confianza en Dios y cercanía con los enfermos continúa siendo un ejemplo para todos nosotros. Que él nos enseñe a vivir una fe comprometida, capaz de hacer presente el amor misericordioso de Cristo en medio de nuestro pueblo.
Que María, Madre de la Iglesia, nos acompañe durante esta visita pastoral y nos ayude a responder con generosidad al llamado que el Señor dirige hoy a cada uno de nosotros.
Así sea, amén.
